Me gusta mucho ir al monte y hacer rutas, pero cuando voy no me gusta seguir las rutas marcadas, me encanta ir campo a través creando así mi propia ruta.
Más de una vez me he perdido; creyendo que iba en una dirección, he ido en dirección contraria. Me he encontrado con subidas imposibles y bajadas peligrosas, he tenido que retroceder más de una vez ante la imposibilidad de seguir.
Así es cuando uno decide explorar terrenos por los que no se transita.
Es arriesgado, es incluso temerario, pero es emocionante, me mantiene alerta todo el tiempo y centrado en el momento, en el recorrido y, sobre todo, descubro vistas y parajes que sólo están visibles para los que como yo son capaces de arriesgarse.
La vida es una gran ruta; una ruta desconocida, incierta, emocionante, llena de posibilidades, repleta de oportunidades para contemplar paisajes hermosos, vivencias extraordinarias. Conocer personas y personalidades llenas de peculiaridades y características únicas y enriquecedoras. La vida está llena de enseñanzas y conocimiento que, como la gran ruta que es, puede tener sus dificultades, avances y retrocesos, pero cuando uno se empeña en vivir, en buscar caminos, en pelear contra las dificultades, por lo general acaba por alcanzar el objetivo: un objetivo concreto y deseado por cada cual, su "paisaje" soñado.

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