Páginas

domingo, 3 de abril de 2016

CUANDO LAS GOLONDRINAS LLEGAN




         

Gustavo Adolfo Bécquer

Rima LIII del libro Rimas y Leyendas.

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar
y otra vez con el ala a sus cristales 
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
esas...¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
esas...¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón del profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...;¡desengáñate!,
así...¡no te querrán!

                     ---------------

Hace algún tiempo, más de la cuenta para los que tenemos un espíritu joven, la llegada de las golondrinas anunciaba la primavera.
Por lo general solían verse trajinando con barro para mejorar el nido de años anteriores o para construirse el nuevo hogar que, sobre finales de mayo principios de junio, ocupaba la primera camada de polluelos; (suelen tener dos camadas al año en nuestro territorio).
Los primeros en llegar eran los machos, fácilmente reconocibles porque su cola es un poco más larga. Poco tiempo después llegan las hembras que, año tras año, se juntan con el mismo macho. Durante el año cada uno anda a lo suyo, pero cuando toca reproducirse y cuidar a la descendencia, eligen a la misma pareja, siempre que sobreviva.
A primera hora de la mañana, esto se observa muy bien en los pueblos donde el silencio reina como regalo impagable, el ir y venir de golondrinas es un espectáculo maravilloso. Vuelos a la charca mas cercana, barro por el camino y venga a reparar o a construir.
Sus nidos son muy resistentes y cada pareja sabe cual es el suyo, respetando el hogar de sus vecinos.
Cuando la hembra comienza a poner los huevos, tras un apareamiento visto y no visto, " aquí te pillo y aquí te mato", es el macho quien se preocupa de traerle la comida y sustituirla en los breves periodos de tiempo que ella suele ausentarse, no más de 15 minutos.
Después de 14 días de incubación salen los polluelos que tardarán otros 12 días más en asomar la cabeza por el nido y entre 23 o 25 en comenzar con los primeros experimentos de vuelo.
Por desgracia bastantes golondrinos acaban en la panza del gato que sabe muy bien cuando es la temporada de comer polluelo fresco de golondrina; cosas de la supervivencia.
Los que superan la prueba y consiguen volar, en poco tiempo comienzan a mostrar la destreza propia de su especie y, para los que somos aficionados a observar, es uno de los momentos más emocionantes y peligrosos; no es la primera vez que algún atrevido " malabarista" del aire nos pasa rozando los pelos.
En poco tiempo se vuelven rápidos, comienzan a volar solos, a buscarse la vida y una nueva camada comienza a incubarse en el nido.
Cuando la segunda camada logra abandonar el nido es señal de que el verano  se acaba y pronto dará paso a una nueva estación: el otoño.



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario