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viernes, 8 de abril de 2016
AMAR NO ES UN DRAMA
No me vale que me digas que te mueres por mis huesos,
no me vale que me cuentes que no vives sin mi amor.
No me vale que te duela mi distancia en los encuentros,
no me vale que respires sentimientos de dolor.
Una relación no puede ser un drama, porque no es una obra teatral ni una película.
Una relación es un encuentro entre dos personas que libremente quieren estar juntas y que, al margen de esa relación, pueden sentirse libres para ser ellas mismas y relacionarse con otras personas sin miedos, ni inseguridades, ni celos, ni historias de personalidades inmaduras.
Cuando dos personas se eligen, en la gran mayoría de los casos, lo hacen sabiendo qué esperan de la relación, sobre todo que esperan a nivel personal, cada uno para si mismo y para su crecimiento.
Una relación va evolucionando a medida que transcurre el tiempo. En los comienzos, el enamoramiento desencadena una pasión que nos hace desear a la otra persona en todo momento, es un cóctel hormonal de magnitudes inmedibles. A medida que transcurre el tiempo la pasión se modera y, con los años, comenzamos a ver rasgos de personalidad para los que antes estábamos ciegos bajo el "hechizo" del enamoramiento.
En el transcurso de una relación, como en las placas tectónicas de las fallas terrestres, existen roces y choques que consiguen asentar la estructura, la base, de la relación para que avance. El proceso tiene que ser el adecuado puesto que, como en la teoría de placas, si el roce o el choque son inadecuados, entonces es cuando se produce el desequilibrio que desencadena los terremotos de más o menos intensidad. Terremotos que resquebrajan el suelo, la base de la relación y con ello la posibilidad de construir en ese terreno.
Las relaciones son construcciones comunes, pero a ritmos diferentes que han de ser respetados, con un fin claramente identificado y definido en el interior de cada miembro de la pareja a nivel individual.
No podemos influir, ni manipular, ni imponer, ni desear que el otro o la otra sean un modelo a nuestro gusto; no podemos modelar a una persona, porque no es barro. La otra parte es una individualidad única; con sus virtudes y defectos, con rarezas y peculiaridades, más o menos perfecto/a, pero es un ser humano "exclusivo" que está con nosotros porque quiere y con el que estamos porque queremos.
El egoísmo no puede ni debe tener cabida en una relación, tampoco el rencor y menos aún la pena.
Si amas respetas cada peculiaridad, si amas dialogas y tienes desencuentros sin dramas, si amas lo demuestras sin "publicarlo en la prensa", si amas eres feliz viendo volar libremente al otro o a la otra, si amas no eres un lastre, si amas creces y evolucionas al lado de, si amas no controlas cada movimiento en la vida del otro o la otra.
Pero si dices que amas y tu relación es un drama... eso no es amor eso es egoísmo y egoísta es aquel que limita, impone, manipula, culpa y corta las alas de un ser libre, porque considera que merece toda la atención a tiempo completo de la persona que supuestamente ama.
El amor basado en el egoísmo destruye a las personas implicadas y de esas ruinas jamás se podrá construir un futuro juntos.
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