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sábado, 6 de agosto de 2016
ALMAS SENSIBLES
Cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me asombras,
al pie de mis cabezales,
vuelves haciéndome burla.
Cuando imagino que te has ido,
en el mismo sol te me muestras,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla.
Si cantan, eres tú que cantas,
si lloran, eres tú que lloras,
y eres el murmullo del río,
y eres la noche y eres la aurora.
En todo estás y tú eres todo,
para mí y en mí misma moras,
no me abandonarás nunca,
sombra que siempre me asombras.
Este es un poema de Rosalía de Castro, "Negra Sombra", de la obra "Follas Novas", 1880.
La poesía, en todas sus formas de expresión, ha sido, es y será el lenguaje de las almas; almas poseídas por demasiadas pasiones y encerradas en las cárceles de una incomunicación obligada por las circunstancias, desposeídas del consuelo de otras almas, incapaces de entender su mismo lenguaje, de comprender su forma de sentir.
La sensibilidad es una cruz de peso insoportable,
de soledad inmensa y de vacío doloroso.
La sensibilidad no es un regalo, es un tormento,
es un trago de amargura,
es un abrazo de sufrimiento.
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