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sábado, 20 de agosto de 2016
LÓBULO TEMPORAL
El lóbulo temporal contiene el área auditiva primaria, secundaria y de asociación.
Área auditiva primaria.
Recibe la información que le llega de los órganos auditivos y permite tomar conciencia del sonido. Lesiones en esta zona provocan una pérdida de conciencia conservándose la reacción refleja al sonido (información que se procesa a nivel subcortical). Una lesión unilateral produce sordera parcial en ambos oídos con mayor pérdida del lado contralateral.
Área auditiva secundaria y de asociación.
Incluye el área de Wernicke, que influye en la decodificación auditiva del lenguaje (comprensión). Lesiones en éstas áreas conllevarán problemas en la capacidad para seleccionar o reconocer determinados elementos auditivos, principalmente. Lesiones en la corteza de asociación izquierda pueden dar lugar a sordera extrema para las palabras (reconocimiento alterado). Lesiones en el área de Wernicke darán lugar a la llamada afasia de Wernicke, en la que el paciente tendrá un lenguaje fluido pero carente de significado.
Área de asociación parieto-temporo-occipital.
Esta situada en el punto de unión de los tres lóbulos cerebrales. Relaciona la información de los sistemas visual, auditivo y somatosensorial (de las áreas primarias y secundarias) y envía información a otras áreas como por ejemplo la corteza prefrontal o el sistema límbico. Es una área relacionada con muchas funciones complejas, como por ejemplo, la percepción espacial, atención dirigida, integración visomotora, situación corporal propia en el espacio, relación de información auditiva, visual… con aspectos de tipo verbal y memorístico, etc. Lesiones en esta región pueden causar problemas en el buen funcionamiento de todas estas funciones, como por ejemplo, prosopagnosia (déficit en el reconocimiento de caras familiares), dificultades en la organización de la información verbal y no verbal, hemiasomatognosia,…
Área de asociación límbica.
Se encarga de la integración de la información de las áreas primarias y secundarias con experiencias afectivas y memorísticas. También relacionada con el control de la conducta y la motivación. Añade componente afectivo, por ejemplo, a la información de dolor que proviene del lóbulo parietal, aportando un cariz negativo (sentimiento de disgusto hacia el dolor) con el fin de favorecer la supervivencia. Interviene en la regulación de las emociones y del comportamiento sexual, también en el aprendizaje. Lesiones en estas zonas pueden causar problemas en la regulación del afecto y cambios en la personalidad de la persona afectad. También problemas en la regulación del comportamiento sexual (indiscriminado) y de la motivación (apatía). Un síndrome descrito debido a la lesión de esta región es el de Klüber-Bucy.
KLÜVER-BUCY
Es considerado un síndrome temporolímbico (lóbulos temporales mediales o anteriores) con implicación de la amígdala.
Suele ir acompañado de pérdida de selectividad alimentaria y bulimia y trastornos cognitivos severos como síndrome amnésico, pérdida de conocimientos semánticos, afasia y agnosia visual o multimodal. Como características principales:
Docilidad: disminución de las conductas agresivas, de ira, ansiedad o miedo.
Hiperoralidad: tendencia a explorar los objetos con la boca y a contactar oralmente con ellos. No distinguen el peligro.
Hipersexualidad: conducta sexual poco habitual en el individuo, aumento de la conducta masturbatoria, conversaciones impúdicas…
Hipermetamorfosis: necesidad de explorarlo todo.
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