Escribir sobre ciertos temas, sobre todo si están relacionados con la violencia, es complicado y muy delicado, por eso es posible que la objetividad que quiero transmitir acabe contaminada por las emociones que me genera el tema.
Pamplona, fiestas de San Fermín 2016: cinco hombres agreden sexualmente a una chica.
Agredir es una forma "suave" de evitar la palabra violación.
¿Qué es una violación?
Se define como una agresión de tipo sexual que se produce cuando una persona tiene acceso sexual hacia otra, mediante el empleo de violencias físicas o psicológicas o mediante el uso de mecanismos que anulen el consentimiento de los ofendidos. También se habla de violación cuando la víctima no puede dar su consentimiento, como en los casos de incapaces mentales, menores de edad, o personas que se encuentran en estado de inconsciencia.
Desde la psicología se analizan los patrones comportamentales de los violadores en estos términos:
Su problema no es sexual, es un problema mental, padeciendo un trastorno de la personalidad. Obteniendo poder sobre la víctima (no así placer sexual), cometiendo un acto de dominio y sometimiento. Es un trastorno de la personalidad, un déficit en su estructura psíquica, es una estructuración perversa (en psicopatología psicoanalítica se hace referencia a estos sujetos como perversos). Perverso no es igual a maldad. Perverso viene del latín VERSUS que significa: ¨en una dirección diferente ¨.
En el DSM-IV, se hace referencia a esta patología como ¨ sadismo sexual o trastorno sexual ¨.
Estos sujetos no han interiorizado la ley que nos han enseñado, considerando al otro no como una persona, como un sujeto, sino como un objeto en donde satisface sus necesidades, tratándose de un acto compulsivo. Mostrando conductas antisociales ligadas a la vez a otras conductas antisociales como robo y violencia, comenzando al final de la adolescencia. Estos comportamientos antisociales están ligados con la infancia: puede ser que el sujeto haya vivido marginación en su infancia, por eso manifiesta conductas antisociales o siendo que puede padecer, además, de ésto, una estructura de personalidad psicótica o perversa. Siendo su relación con el mundo exterior una relación marcada por considerar al otro como como objeto de satisfacción, aparentando en su vida ¨normalidad¨. Si se tratara de un sujeto psicópata no muy rígido de mente pero con estructura neurótica, sería susceptible de tratamiento psicológico que pudiera mejorar su caracteropatía.
El caso concreto que me ocupa este análisis; cinco hombres adultos violan a una mujer.
Han sido cinco: superioridad numérica.
La fuerza ejercida por el grupo anula cualquier tipo de discrepancia por algún miembro del grupo. Aunque uno de ellos no estuviese de acuerdo con los demás, la mayoría le arrastraría a cometer el acto.
Alcohol: el alcohol no justifica un acto de violencia. De hecho muchos borrachos no violan.
Teorizando sobre este caso en concreto:
Uno de los miembros del grupo, me inclino por uno, digamos que es un “líder” capaz de arrastrar al grupo hacia sus perversiones.
Ve a las mujeres como objetos sexuales y no como personas.
Ha sido educado en un entorno machista donde la mujer “sirve” al hombre como ser inferior y no como igual.
Creen en la impunidad de su actuación. Para la gran mayoría de hombre estos actos son repudiables, pero callan otorgando así una aceptación o “comprensión” por parte del género masculino.
Tiene afán de protagonismo y un ego desmedido.
Carece de una gestión emocional sana, en el supuesto caso de que no estemos ante un psicópata.
Hay más, mucho más, detrás de todo esto.
No estoy justificando este acto ni justificaré ningún tipo de acto que implique violencia, sea sexual o sea del tipo que sea.
Como hombre siento nauseas cuando leo la descripción de los hechos.
Aunque soy hombre soy capaz de empatizar y ponerme en el lugar de la víctima, ejercicio que recomiendo a todos los hombres.
Al margen de cual será la condena, la condena pública hacia los cinco sujetos, es evidente que este tipo de conductas tienen que ser erradicadas.
Hombres y mujeres, pero sobre todo hombres, tenemos que ser capaces de ponernos al frente y transmitir a la sociedad nuestro compromiso firme de respetar y hacer respetar los derechos de todas las mujeres.
Los hombres somos padres, somos maridos, somos hijos, somos hermanos. En nuestras vidas ha habido, hay y habrá mujeres. Ellas nos han enseñado, nos han amado, nos han respetado y cuidado, es hora de estar con ellas, con todas y cada una de ellas.
Como hombres no podemos mirar más hacia otro lado, sobre todo porque nosotros tenemos lo que ellas necesitan en estos momentos: la capacidad de mejorar sus vidas y evitar que sean utilizadas como mercancía, sacos de boxeo, desahogo de frustraciones o, para hablar claro, cloacas.
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