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sábado, 30 de abril de 2016

LA RUTA DE LA VIDA






Me gusta mucho ir al monte y hacer rutas, pero cuando voy no me gusta seguir las rutas marcadas, me encanta ir campo a través creando así mi propia ruta.
Más de una vez me he perdido; creyendo que iba en una dirección, he ido en dirección contraria. Me he encontrado con subidas imposibles y bajadas peligrosas, he tenido que retroceder más de una vez ante la imposibilidad de seguir.
Así es cuando uno decide explorar terrenos por los que no se transita.
Es arriesgado, es incluso temerario, pero es emocionante, me mantiene alerta todo el tiempo y centrado en el momento, en el recorrido y, sobre todo, descubro vistas y parajes que sólo están visibles para los que como yo son capaces de arriesgarse.

La vida es una gran ruta; una ruta desconocida, incierta, emocionante, llena de posibilidades, repleta de oportunidades para contemplar paisajes hermosos, vivencias extraordinarias. Conocer personas y personalidades llenas de peculiaridades y características únicas y enriquecedoras. La vida está llena de enseñanzas y conocimiento que, como la gran ruta que es, puede tener sus dificultades, avances y retrocesos, pero cuando uno se empeña en vivir, en buscar caminos, en pelear contra las dificultades, por lo general acaba por alcanzar el objetivo: un objetivo concreto y deseado por cada cual, su "paisaje" soñado.

viernes, 22 de abril de 2016

MOMENTOS





Un momento es una palabra, es un silencio.
Un momento es una mirada, es un gesto.
Un momento es un suspiro o una sonrisa.
Un momento es un encuentro.

Un momento es sentir la brisa, es oler el heno.
Un momento es pisar el agua, es mirar al cielo.
Un momento es pasar la mano
por el suave tacto del cuello.

Un momento es estar en calma
escuchando el sonido del fuerte viento
y llenarse de alegría
cuando cae un aguacero.

Un momento es la vida,
la vida son mil momentos
que se viven en cada instante
sin pensar en lo que dura el tiempo.

sábado, 16 de abril de 2016

ADVERSIDAD=OPORTUNIDAD






"No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba".

Esta frase es del gran Séneca y su significado es evidente, no necesita explicación.
La adversidad es una de las herramientas que la vida nos ofrece para que forjemos nuestro interior, para que pulamos nuestras debilidades a la hora de afrontar los retos y las dificultades que se nos plantean diariamente en el discurrir  de nuestra vida.
Pensar sobre el sentido de la vida no tiene sentido, porque la vida es ir viviendo, ir experimentando e ir modificando sobre los errores cometidos.
No somos conscientes, salvo que queramos, hasta cierto momento de nuestro desarrollo, del gran camino que recorremos y de los enormes avances que vamos logrando.
No vemos los acontecimientos que nos ocurren de la misma forma a los catorce años que a los treinta que a los cincuenta. Cambiamos interiormente y sólo somos conscientes de ese cambio cuando nos detenemos y hacemos un balance detallado de ciertos aspectos de nuestra personalidad.
Tampoco somos conscientes de que para avanzar en nuestro desarrollo, esto ya en el plano más humano, como personas con unos objetivos y un proyecto de vida, hay que hacer un balance de las vivencias y los errores cometidos en el aprendizaje que nuestras decisiones han creado. 
Hemos de ser conscientes de que para seguir aprendiendo y para seguir creciendo, hace falta dejar las cargas del pasado, aceptar los errores y extraer el aprendizaje que hemos conseguido con ellos, dejar atrás a personas que nos dificultan el camino o que nos lo impiden y no volver la vista atrás.
Sólo se puede crecer en dos sentidos y en una dirección: hacia dentro, hacia fuera y hacia arriba.
Volviendo a la frase de Séneca sobre lo afortunado que es aquel que ha experimentado la adversidad: al final uno llega a la conclusión, tras experimentar, de que aveces " lo duro ablanda y  lo blando endurece".

domingo, 10 de abril de 2016

"QUIEN BIEN TE QUIERE TE RESPETARÁ"






"Quien bien te quiere te hará llorar".

De dichos y refranes está repleta la literatura española, pero hoy no escribiré sobre la cultura popular, hoy quiero reflexionar sobre el contenido.
Este refrán lo que viene a significar es que el amor o el cariño verdadero consiste en corregir los errores de la persona amada, aunque duela.
Cuando se ama duele ver como la persona más importante para uno se "golpea", mantiene la misma "postura errática" que le ocasiona tantos problemas con el entorno, permanece "ciego o ciega", "sordo o sorda", ante los consejos que, desde el deseo más profundo de servir y ayudar, uno quiere darle, etc, etc...
Uno pretende hacer el bien pero sin permiso. 
¿Quién eres tú para inmiscuirte en los errores ajenos, por mucho que ames y te duela ver? 
Uno es uno y el otro es el otro; una obviedad de perogrullo, pero la forma más acertada de respetar y evitar conflictos, sobre todo si de parejas hablamos.
Cada persona tiene el derecho de hacer con su vida lo que estime oportuno, porque está aprendiendo y uno no es quien para dar lecciones, ni por amor ni por compasión, ni por nada que surja de la propia experiencia. Mi experiencia es mía y tu experiencia es tuya; ¡punto y final!
¿Duele?; pues sí, claro que duele, pero cada uno de nosotros pasa por infinidad de pruebas y momentos, comete errores por mucho que le digan y, curiosamente, respeta, aprecia y ama a las personas que menos se entrometen en el propio ritmo de su evolución interior.

viernes, 8 de abril de 2016

AMAR NO ES UN DRAMA





No me vale que me digas que te mueres por mis huesos,
no me vale que me cuentes que no vives sin mi amor.
No me vale que te duela mi distancia en los encuentros,
no me vale que respires sentimientos de dolor.

Una relación no puede ser un drama, porque no es una obra teatral ni una película.
Una relación es un encuentro entre dos personas que libremente quieren estar juntas y que, al margen de esa relación, pueden sentirse libres para ser ellas mismas y relacionarse con otras personas sin miedos, ni inseguridades, ni celos, ni historias de personalidades inmaduras.
Cuando dos personas se eligen, en la gran mayoría de los casos, lo hacen sabiendo qué esperan de la relación, sobre todo que esperan a nivel personal, cada uno para si mismo y para su crecimiento.
Una relación va evolucionando a medida que transcurre el tiempo. En los comienzos, el enamoramiento desencadena una pasión que nos hace desear a la otra persona en todo momento, es un cóctel hormonal de magnitudes inmedibles. A medida que transcurre el tiempo la pasión se modera y, con los años, comenzamos a ver rasgos de personalidad para los que antes estábamos ciegos bajo el "hechizo" del enamoramiento.
En el transcurso de una relación, como en las placas tectónicas de las fallas terrestres, existen roces y choques que consiguen asentar la estructura, la base, de la relación para que avance. El proceso tiene que ser el adecuado puesto que, como en la teoría de placas, si el roce o el choque son inadecuados, entonces es cuando se produce el desequilibrio que desencadena los terremotos de más o menos intensidad. Terremotos que resquebrajan el suelo, la base de la relación y con ello la posibilidad de construir en ese terreno.
Las relaciones son construcciones comunes, pero a ritmos diferentes que han de ser respetados, con un fin claramente identificado y definido en el interior de cada miembro de la pareja a nivel individual.
No podemos influir, ni manipular, ni imponer, ni desear que el otro o la otra sean un modelo a nuestro gusto; no podemos modelar a una persona, porque no es barro. La otra parte es una individualidad única; con sus virtudes y defectos, con rarezas y peculiaridades, más o menos perfecto/a, pero es un ser humano "exclusivo" que está con nosotros porque quiere y con el que estamos porque queremos.
El egoísmo no puede ni debe tener cabida en una relación, tampoco el rencor y menos aún la pena.
Si amas respetas cada peculiaridad, si amas dialogas y tienes desencuentros sin dramas, si amas lo demuestras sin "publicarlo en la prensa", si amas eres feliz viendo volar libremente al otro o a la otra, si amas no eres un lastre, si amas creces y evolucionas al lado de, si amas no controlas cada movimiento en la vida del otro o la otra.
Pero si dices que amas y tu relación es un drama... eso no es amor eso es egoísmo y egoísta es aquel que limita, impone, manipula, culpa y corta las alas de un ser libre, porque considera que merece toda la atención a tiempo completo de la persona que supuestamente ama.
El amor basado en el egoísmo destruye a las personas implicadas y de esas ruinas jamás se podrá construir un futuro juntos.

domingo, 3 de abril de 2016

CUANDO LAS GOLONDRINAS LLEGAN




         

Gustavo Adolfo Bécquer

Rima LIII del libro Rimas y Leyendas.

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar
y otra vez con el ala a sus cristales 
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
esas...¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
esas...¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón del profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...;¡desengáñate!,
así...¡no te querrán!

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Hace algún tiempo, más de la cuenta para los que tenemos un espíritu joven, la llegada de las golondrinas anunciaba la primavera.
Por lo general solían verse trajinando con barro para mejorar el nido de años anteriores o para construirse el nuevo hogar que, sobre finales de mayo principios de junio, ocupaba la primera camada de polluelos; (suelen tener dos camadas al año en nuestro territorio).
Los primeros en llegar eran los machos, fácilmente reconocibles porque su cola es un poco más larga. Poco tiempo después llegan las hembras que, año tras año, se juntan con el mismo macho. Durante el año cada uno anda a lo suyo, pero cuando toca reproducirse y cuidar a la descendencia, eligen a la misma pareja, siempre que sobreviva.
A primera hora de la mañana, esto se observa muy bien en los pueblos donde el silencio reina como regalo impagable, el ir y venir de golondrinas es un espectáculo maravilloso. Vuelos a la charca mas cercana, barro por el camino y venga a reparar o a construir.
Sus nidos son muy resistentes y cada pareja sabe cual es el suyo, respetando el hogar de sus vecinos.
Cuando la hembra comienza a poner los huevos, tras un apareamiento visto y no visto, " aquí te pillo y aquí te mato", es el macho quien se preocupa de traerle la comida y sustituirla en los breves periodos de tiempo que ella suele ausentarse, no más de 15 minutos.
Después de 14 días de incubación salen los polluelos que tardarán otros 12 días más en asomar la cabeza por el nido y entre 23 o 25 en comenzar con los primeros experimentos de vuelo.
Por desgracia bastantes golondrinos acaban en la panza del gato que sabe muy bien cuando es la temporada de comer polluelo fresco de golondrina; cosas de la supervivencia.
Los que superan la prueba y consiguen volar, en poco tiempo comienzan a mostrar la destreza propia de su especie y, para los que somos aficionados a observar, es uno de los momentos más emocionantes y peligrosos; no es la primera vez que algún atrevido " malabarista" del aire nos pasa rozando los pelos.
En poco tiempo se vuelven rápidos, comienzan a volar solos, a buscarse la vida y una nueva camada comienza a incubarse en el nido.
Cuando la segunda camada logra abandonar el nido es señal de que el verano  se acaba y pronto dará paso a una nueva estación: el otoño.