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viernes, 16 de diciembre de 2016

"SER"



Poco le queda a este 2016 que se ha pasado tan rápido o más que los anteriores.
Supongo que serán los años porque a medida que uno envejece el tiempo va escurriéndose como el agua entre los dedos.
Hoy me ha dado por pensar, como dice la canción de Fangoria, y mirar todo lo bueno, que no es poco, de este 2016.
Acostumbrados como estamos a sobrellevar la vida como una pesada carga, inadaptados a un mundo cada vez más rápidamente cambiante y sin mirar ni a nadie ni a nada más que a nuestros propios y cada vez más crecidos Egos trepadores y trepanadores de todo lo que se interponga en nuestro camino al precipicio.
Pues hay vida más allá de tanta mierda envuelta en papel de regalo disfrazado de futuro progresista.
No hace mucho contemplaba una puesta de sol a  orillas del mar en pleno mes de un diciembre atípicamente cálido y me sorprendí hablando sólo, preguntándome si ese momento no es lo más hermoso que puede acontecerte en un día o incluso en todo un año. Momentos así en el transcurso de la vida hay para dar y recibir, en compañía o solo y, curiosamente, nos pasamos la vida deseando ser lo más, tener lo más, llegar a lo más... y todas esas pequeñas cositas pasando desapercibidas.
Otro de mis momentos plenos durante este año es cuando me levanto y mi pequeño tesorín me da los buenos días. Los que somos de campo y nos hemos criado rodeados de animales sabemos lo que es la inteligencia emocional de los animales; mucho no, muchísimo más desarrollada que la nuestra. Así que levantarse y ser recibido con ronroneo, mimos y lametones, es algo que no tiene comparación. Tampoco tiene comparación saber que para mi gata yo soy lo más importante; no importa como yo sea, no importa lo que piense, ella sólo quiere comida, juego y mimos. Eso si es amor del bueno.
Este año he vuelto a darme cuenta de la existencia de un amor universal que es tabla de salvación para algunos y estoy agradecido por sentirme merecedor de tal regalo.
Podría estar recordando mucho más y de paso sintiendo esa "sonrisa" en el estómago al hacerlo y eso sería otro momento hermoso, sencillo de experimentar y que casi siempre  pasa desapercibido por no ser consciente de lo que uno siente al vivir.
Una amiga dice que su forma de meditar es vivir en la atención plena y tiene toda la razón. Ser conscientes del aquí y ahora, ser conscientes del tacto, del sabor, del olor, en definitiva; ser conscientes de la vida a través de los sentidos, percibir cada experiencia en el momento mismo y darse cuenta de que sólo existe ese momento. La sensación del momento sentido es lo que da, valga la redundancia, sentido a nuestra existencia.
Experimentar el momento es también comenzar a vivir desde la aceptación. Cada acontecimiento forma parte del guión y no tiene porque ser bueno o malo, somos nosotros los que juzgamos y por tanto no podemos ser objetivos con esos acontecimientos en nuestras vidas.
Incluso es necesario cometer errores, son ellos los que perfeccionan nuestro desarrollo.









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