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sábado, 16 de julio de 2016

MENTE SUPERSTICIOSA





Antes de salir a torear rezan en su pequeño altar, besan repetidas veces fotos de santos a los que se encomiendan e incluso se meten entre el pecho y la camisa alguna imagen de la que son fervientes devotos: toreros, uno de los ejemplos más evidentes de superstición

Los seres humanos tenemos rituales de protección más o menos definidos, más o menos conscientes.
¿Quién no ha evitado alguna vez pasar bajo una escalera o quién no ha sentido algún tipo de inquietud ante la presencia de un gato negro?¿Te ha preocupado la rotura de un espejo o derramar la sal?
La creencia popular en este tipo de supersticiones es algo muy curioso. 

Aunque en Egipto se creía que el gato era la reencarnación de los dioses, siglos después, la Iglesia Católica lo consideró como la reencarnación del diablo, por lo que eran quemados. El negro se identificaba con el diablo por ser el color de la noche. En casi toda Europa y en Norteamérica se cree que un gato negro trae mala suerte si se aleja de ti, pero buena suerte si camina hacia ti.
Se cree que pasar bajo una escalera trae mala suerte por el triángulo que forma ésta con la pared. Antiguamente se pensaba que todos los triángulos eran un símbolo sagrado, tanto las pirámides como la trilogía de la Santísima Trinidad y, por lo tanto, era un sacrilegio pasar bajo ese arco.Se cree que, una vez que se había pasado, el mal se conjuraba cruzando los dedos, escupiendo una vez bajo la escalera o tres veces después de cruzarla. También se relaciona esta superstición con el patíbulo: siempre había que usar una escalera de mano para colocar la soga y también para retirar el cadáver: la muerte y la escalera iban siempre muy unidas. Otra creencia proviene de los cuadros de la crucifixión, en los cuales figuraba una escalera bajo la cual Lucifer veía con furia cómo Jesús moría para salvar a la humanidad. De ahí la costumbre de santiguarse para preservarse de las furias del Diablo o ahuyentar el peligro.
Romper un espejo se dice que ocasiona siete años de maldición. El espejo era un elemento mágico de adivinación, por lo que si se rompía, era para no mostrar una imagen aterradora del futuro. Siete años es el tiempo que, supuestamente, tardaba en renovarse un cuerpo.
Derramar la sal tiene su origen en el año 3.500 a.C. Ya entonces se creía que la sal era incorruptible, razón por la cual se convirtió en símbolo de amistad. De ahí la creencia de que si se tira, la amistad se romperá. Para contrarrestar ese supuesto efecto maldito, se debe echar una pizca de la sal derramada sobre el hombro izquierdo.
Han pasado siglos y las creencias supersticiosas no se basan en ningún fundamento lógico o racional y, a pesar de todo, se mantienen en el inconsciente de muchas personas,¿por qué?


La mente humana tiende a ser crédula por naturaleza. Parte de la base de que todo lo que oye, ve, o le cuentan, es cierto. Como la mente es cómoda por naturaleza; si todo se lo dicen y no tiene que pensar, mejor que mejor, de ahí que sea tan fácil de manipular.Por otra parte está "el efecto mayoría"; una mayoría de personas influye en un individuo o en una minoría, por la necesidad que tiene el individuo de ser aceptado por el grupo.Un pensamiento diferente, racional o novedoso, tiende a ser cuestionado y rechazado por el pensamiento asentado de la mayoría.Esto último se puede percibir claramente en las frecuentadas redes sociales que tanto imperan.El sentido homogéneo en las corrientes de opinión, lleva a la exclusión y a la crítica feroz de aquellos que piensan y se expresan de forma diferente a la mayoría.
Siguiendo con las supersticiones.Sembrar el miedo en la mente de la mayoría es una eficaz forma de control, puedes hacerles creer lo que quieras. Si creen que el diablo está encarnado en un gato negro, así será y les puedes decir como exorcizar la mala suerte que trae el pobre gato haciendo esto o aquello.Por tanto una conclusión para hoy sobre la superstición humana sería que el miedo anida en la mente como forma de protección,( aquel miedo al peligro que nos mantenía alerta y nos salvaba de los depredadores cuando aún éramos medio primates),  de la manipulación de ese miedo surge la superstición.
Seguiré con este tema, pero para acabar hoy me surge la siguiente frase:
Es más fácil manipular a la mayoría que a un solo individuo.


 

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