Páginas

viernes, 8 de julio de 2016

CUANDO EL ALMA RECUERDA; ¿Fantasía o realidad?

Predecirte,
imaginarte,
soñar contigo,
presentir que estabas tan cerca...

Deseaba encontrarte, sacarte de mi fantasía
y que la ilusión se convirtiese en realidad.

Un día,
un instante,
un lugar y tu presencia se hizo cuerpo,
tu energía se hizo alma,
tu mirada cautivó a la mía.

Se me grabó en la piel,
en el aliento,
en la retina...
se me quedaron tatuados
ese instante y ese día.

Te reconocí después de tantos tiempos,
de tantas vidas,
de tantas separaciones y reencuentros...
la memoria es eterna para el alma
que te ha recordado siempre.

Ahora me duele la intensidad,
la falta de medida,
la falta de control
que este corazón loco manifiesta.

Me torturan las circunstancias,
las barreras,
me torturan los quiero,
los imposibles,
los encuentros y los desencuentros.
Me tortura la distancia y la cercanía,
me torturan los silencios.

La sangre hierve en las venas
con sólo insinuar precauciones
y el fuego arrasa con todo aquello
que sugiera olvido.
Como si la locura,
felizmente adueñada de este ser pensante,
ya reinara para no dejar de pensar en ti.

No hay razón capaz de razonar
ni sensatez poniendo juicio.
Nada más y nada menos
que la fuerza del amor recordado
por un alma que jamás olvidó.

A veces me cuesta creer que lo vivo,
pero lo siento tanto que lo toco.
Es tan real como el aire de mis suspiros,
como la intensidad con que te añoro,
como el huracán que me envuelve
cuando te imagino.

Saber que estás
no es suficiente.
La distancia no me vale,
ni tampoco la cercanía,
no me vale nada
que no sean nuestras almas
en una sola composición,
en un fragmento de sentir,
de comunicar,
de dialogar en este amor
que no se define con palabras.

Cuando el día se va,
cuando me llevan los sueños,
en ese plano te busco y
algunas veces te encuentro.

Momentos que duran
un tiempo,
momentos que me acompañan
en los días eternos,
mientras el tiempo no para de recordarme
que existes,
que habitas y creces en mi ser interior,
mientras siento tus raíces rodeándome
y creciendo en cada chispa de energía que irradio.

El Universo me recordó
que el olvido no existe,
que el tiempo es una ilusión,
que volveremos a encontrarnos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario