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sábado, 30 de julio de 2016

LA FRÁGIL CONFIANZA

¿Sobre qué voy a escribir hoy?
Aún no lo sé. Voy a dejar que mis dedos pulsen las teclas mientras la máquina pensante se pone a funcionar.
Hoy es sábado, último sábado de julio, y el cielo está nublado. En el transcurso de la mañana se despejará, porque las nubes son ligeras.
La semana ha sido una más, salvo alguna escapadita de reflexión, todo ha consistido en trabajo, preocupaciones y algún que otro desengaño.
Hace algún tiempo, durante un proceso personal, la persona encargada de guiarme me dijo que imaginase un punto de apoyo por si surgía algún problema y yo contesté que mi punto de apoyo era mi pareja. Recordaré siempre su consejo: -busca un lugar donde te sientas seguro, donde te sientas bien: las personas fallan, los lugares no.
Crees que conoces a alguien y, un día, ocurrirá que serás decepcionado. Es inevitable, porque las personas cambiamos, tenemos mil historias que inclinan nuestra frágil balanza hacia uno u otro lado y, en algún momento, aunque no queramos, fallaremos a la persona que confía en nosotros.
Si conoces tus errores, sabrás que otros los cometerán también. Igual no de la misma forma, pero los resultados son previsibles: nos sentiremos decepcionados y la confianza ya no será la misma.
Esta semana he tenido algún desengaño, pero curiosamente empiezo a comprender el porqué de los comportamientos, empiezo a respetar los motivos de cada cual, pero a pesar de mi recién adquirida capacidad de comprensión, no entenderé la falta de educación, de humildad y la insistencia que algunas personas dominadas por sus Egos mantienen a la hora de persistir en sus errores, errores que perjudican a sus semejantes.
¿Qué problema hay en reconocer que uno se ha equivocado y pedir perdón?
Para algunos es una muestra de su propia debilidad, una debilidad que no están dispuestos a reconocer y menos mostrar, aunque de ello dependa la perdida de un ser querido.

sábado, 23 de julio de 2016

LA DICTADURA EN PAREJA

Dentro del complejo universo de las relaciones de pareja, nos podemos encontrar diferentes personas y diferentes personalidades, es cuestión de tiempo, de esfuerzo, de generosidad, de renuncia, de aceptación, de tolerancia y de respeto que la cosa funcione y perdure o, por el contrarío, se rompa y cada cual a lo suyo.
Algunas personas ven las relaciones como si fuesen luchas de poder; ser más de todo que el otro, anular la peculiaridad del otro, querer que el otro sea como él o ella desean, etc.
Esta forma de proceder no es aceptable bajo ningún punto de vista y es una de las bases que anulan la personalidad y el bienestar de la persona con quien se comparte una relación.
En la actualidad, sin pretender generalizar, se comenta mucho la aptitud de las parejas formadas por personas jóvenes, donde una de las parte controla en exceso a la otra, normalmente suele ser el chico, aunque alguna chica, se habla menos de las chicas, también ejerza un control poco sano sobre el chico.
No se cual es el desorden que afecta a este tipo de personas, no sé porque su comportamiento dictatorial les parece tan normal, no sé si necesitan terapia o una hostia, pero lo que sí sé es que nadie, absolutamente nadie, tiene otorgado ningún poder para manipular, someter o dominar a otra persona, sobre todo si esa persona está contigo por amor.
Alguna vez he reflexionado sobre este tipo de personas incapaces de respetar al otro tal y como es.
Intento entenderlas como "desequilibrados" incapaces de ser conscientes de su propio comportamiento, de sus carencias, de sus miedos e inseguridades, pero a uno le cuesta bastante aceptar esto cuando conoce de primera mano los desastres que pueden provocar.
Hay muchas parejas que no tienen razón de ser, porque uno anula al otro y sin embargo se mantienen porque se ha creado una dependencia emocional, un estado de catástrofe permanente, una zona de conford que destruye el desarrollo y el crecimiento de una o de las dos partes.
Las personas víctimas de un circulo vicioso, incapaces de "pegar un puñetazo encima de la mesa" y romper esa maldita zona de conford, saben y son conscientes de su lenta agonía, son conscientes de su incapacidad para romper ese "maleficio" que parece un "encantamiento"  imposible de exorcizar.
En ocasiones su propio sentimiento de culpa los aísla y se encuentran incapacitados para hablar, pedir ayuda o buscar relaciones sanas que les permitan abrir ese circulo cerrado en el que se hallan.
Vivir así es un suicidio, un asesinato emocional. La persona deja de ser y se convierte en un títere en manos de la resignación otorgando así un poder aún mayor a la tiranía que la o lo esclaviza.

Si a tu pareja le incomoda tu personalidad, si tu naturalidad le avergüenza, si vas por la vida acojonado y mirando a tu pareja antes de actuar o de decir algo; ¿Tú lo harías con otro/a?
Si alguien no tiene nada mejor que hacer en la vida que vivir para machacar al que tiene al lado; ¿crees que tienes que ser tú el o la que pague el pato de sus historias personales?

Recordemos algo muy importante:
El amor no es cambiar a nadie,
el amor no es egoísmo,
el amor no es dominio,
el amor no es obligación.

El amor es libre y cuanto más libre más amor,
el amor es respeto,
el amor es aceptación,
el amor es saber y comprender,
el amor es dejar ser al otro lo que quiere ser,
respetar sus gustos, respetar lo que le hace sentir bien y lo que le permite crecer.
Amar es dejar espacio.









sábado, 16 de julio de 2016

MENTE SUPERSTICIOSA





Antes de salir a torear rezan en su pequeño altar, besan repetidas veces fotos de santos a los que se encomiendan e incluso se meten entre el pecho y la camisa alguna imagen de la que son fervientes devotos: toreros, uno de los ejemplos más evidentes de superstición

Los seres humanos tenemos rituales de protección más o menos definidos, más o menos conscientes.
¿Quién no ha evitado alguna vez pasar bajo una escalera o quién no ha sentido algún tipo de inquietud ante la presencia de un gato negro?¿Te ha preocupado la rotura de un espejo o derramar la sal?
La creencia popular en este tipo de supersticiones es algo muy curioso. 

Aunque en Egipto se creía que el gato era la reencarnación de los dioses, siglos después, la Iglesia Católica lo consideró como la reencarnación del diablo, por lo que eran quemados. El negro se identificaba con el diablo por ser el color de la noche. En casi toda Europa y en Norteamérica se cree que un gato negro trae mala suerte si se aleja de ti, pero buena suerte si camina hacia ti.
Se cree que pasar bajo una escalera trae mala suerte por el triángulo que forma ésta con la pared. Antiguamente se pensaba que todos los triángulos eran un símbolo sagrado, tanto las pirámides como la trilogía de la Santísima Trinidad y, por lo tanto, era un sacrilegio pasar bajo ese arco.Se cree que, una vez que se había pasado, el mal se conjuraba cruzando los dedos, escupiendo una vez bajo la escalera o tres veces después de cruzarla. También se relaciona esta superstición con el patíbulo: siempre había que usar una escalera de mano para colocar la soga y también para retirar el cadáver: la muerte y la escalera iban siempre muy unidas. Otra creencia proviene de los cuadros de la crucifixión, en los cuales figuraba una escalera bajo la cual Lucifer veía con furia cómo Jesús moría para salvar a la humanidad. De ahí la costumbre de santiguarse para preservarse de las furias del Diablo o ahuyentar el peligro.
Romper un espejo se dice que ocasiona siete años de maldición. El espejo era un elemento mágico de adivinación, por lo que si se rompía, era para no mostrar una imagen aterradora del futuro. Siete años es el tiempo que, supuestamente, tardaba en renovarse un cuerpo.
Derramar la sal tiene su origen en el año 3.500 a.C. Ya entonces se creía que la sal era incorruptible, razón por la cual se convirtió en símbolo de amistad. De ahí la creencia de que si se tira, la amistad se romperá. Para contrarrestar ese supuesto efecto maldito, se debe echar una pizca de la sal derramada sobre el hombro izquierdo.
Han pasado siglos y las creencias supersticiosas no se basan en ningún fundamento lógico o racional y, a pesar de todo, se mantienen en el inconsciente de muchas personas,¿por qué?


La mente humana tiende a ser crédula por naturaleza. Parte de la base de que todo lo que oye, ve, o le cuentan, es cierto. Como la mente es cómoda por naturaleza; si todo se lo dicen y no tiene que pensar, mejor que mejor, de ahí que sea tan fácil de manipular.Por otra parte está "el efecto mayoría"; una mayoría de personas influye en un individuo o en una minoría, por la necesidad que tiene el individuo de ser aceptado por el grupo.Un pensamiento diferente, racional o novedoso, tiende a ser cuestionado y rechazado por el pensamiento asentado de la mayoría.Esto último se puede percibir claramente en las frecuentadas redes sociales que tanto imperan.El sentido homogéneo en las corrientes de opinión, lleva a la exclusión y a la crítica feroz de aquellos que piensan y se expresan de forma diferente a la mayoría.
Siguiendo con las supersticiones.Sembrar el miedo en la mente de la mayoría es una eficaz forma de control, puedes hacerles creer lo que quieras. Si creen que el diablo está encarnado en un gato negro, así será y les puedes decir como exorcizar la mala suerte que trae el pobre gato haciendo esto o aquello.Por tanto una conclusión para hoy sobre la superstición humana sería que el miedo anida en la mente como forma de protección,( aquel miedo al peligro que nos mantenía alerta y nos salvaba de los depredadores cuando aún éramos medio primates),  de la manipulación de ese miedo surge la superstición.
Seguiré con este tema, pero para acabar hoy me surge la siguiente frase:
Es más fácil manipular a la mayoría que a un solo individuo.


 

viernes, 8 de julio de 2016

CUANDO EL ALMA RECUERDA; ¿Fantasía o realidad?

Predecirte,
imaginarte,
soñar contigo,
presentir que estabas tan cerca...

Deseaba encontrarte, sacarte de mi fantasía
y que la ilusión se convirtiese en realidad.

Un día,
un instante,
un lugar y tu presencia se hizo cuerpo,
tu energía se hizo alma,
tu mirada cautivó a la mía.

Se me grabó en la piel,
en el aliento,
en la retina...
se me quedaron tatuados
ese instante y ese día.

Te reconocí después de tantos tiempos,
de tantas vidas,
de tantas separaciones y reencuentros...
la memoria es eterna para el alma
que te ha recordado siempre.

Ahora me duele la intensidad,
la falta de medida,
la falta de control
que este corazón loco manifiesta.

Me torturan las circunstancias,
las barreras,
me torturan los quiero,
los imposibles,
los encuentros y los desencuentros.
Me tortura la distancia y la cercanía,
me torturan los silencios.

La sangre hierve en las venas
con sólo insinuar precauciones
y el fuego arrasa con todo aquello
que sugiera olvido.
Como si la locura,
felizmente adueñada de este ser pensante,
ya reinara para no dejar de pensar en ti.

No hay razón capaz de razonar
ni sensatez poniendo juicio.
Nada más y nada menos
que la fuerza del amor recordado
por un alma que jamás olvidó.

A veces me cuesta creer que lo vivo,
pero lo siento tanto que lo toco.
Es tan real como el aire de mis suspiros,
como la intensidad con que te añoro,
como el huracán que me envuelve
cuando te imagino.

Saber que estás
no es suficiente.
La distancia no me vale,
ni tampoco la cercanía,
no me vale nada
que no sean nuestras almas
en una sola composición,
en un fragmento de sentir,
de comunicar,
de dialogar en este amor
que no se define con palabras.

Cuando el día se va,
cuando me llevan los sueños,
en ese plano te busco y
algunas veces te encuentro.

Momentos que duran
un tiempo,
momentos que me acompañan
en los días eternos,
mientras el tiempo no para de recordarme
que existes,
que habitas y creces en mi ser interior,
mientras siento tus raíces rodeándome
y creciendo en cada chispa de energía que irradio.

El Universo me recordó
que el olvido no existe,
que el tiempo es una ilusión,
que volveremos a encontrarnos.



viernes, 1 de julio de 2016

MIRADAS




Quiero dibujar el paisaje que transitas
pincelada a pincelada,
sin detenerme en quimeras.
Acertar con los colores,
con la líneas y las formas.
Serenamente quisiera
dibujar lo que transmites.
A veces pareces soñar en la calma,
otras navegas en la tormenta
 y a ratos caminas 
en la cuerda floja del equilibrio,
entre la utopía y el miedo
que generan tus secretos más profundos
Nada es comparable
  a la profunda complejidad que emana
 de ese universo perfecto
   entre luces y sombras.