Estos animales consiguen lo que no consigue ningún tratamiento; cambiarnos el estado de ánimo automáticamente.
En presencia de cualquiera de estos animales, si nos gustan o atraen, lo primero que notamos es un "calor" en el pecho, síntoma de que una emoción positiva está surgiendo. Seguidamente notamos como el afecto dirige nuestras manos para acariciarlos y centrar toda nuestra atención en ellos, haciendo que los pensamientos negativos o perturbadores desaparezcan.
Este tipo de animales, sobre todo el gato, tienen una sensibilidad especial para percibir las energías y tienen la capacidad de modificar los estados de ánimo, especialmente en los trastornos depresivos. Se puede decir que son los mejores antidepresivos naturales.
El contacto con su pelo desencadena en nuestro cerebro una descarga
de neurotransmisores positivos y eso se nota en la sensación de calma y bienestar que sentimos.
Por todo esto y por mucho más: pon una mascota en tu vida, pero si eres psicólogo entrena a una mascota y te ayudará mucho en las terapias con pacientes complicados.
Una de las mayores seguridades que uno tiene con una mascota es que, pase lo que pase, jamás te hará daño queriendo o por egoísmo. Sólo te pedirá un poco de atención, cuidados, un poco de juego y cariño. A cambio te dará amor incondicional. ¿Cuándo aprenderemos los humanos a amar a los nuestros de la misma manera?
El amor que pones en tu mascota es lo más gratificante que puedes dar y recibir.

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