La diversidad es riqueza. Las diferencias y peculiaridades de cada ser humano, de cada grupo social, de cada colectivo; nos aporta conocimiento, apertura de miras y evolución hacia un nivel superior donde el ser humano se transforma en algo mejor y más puro.
La realidad del ser humano no es vivir, existir o ser uno más del montón, la realidad del ser humano es transformarse individualmente, transformarse en su interior para mejorarse como especie y mejorar a sus semejantes.
No miremos el aspecto, no miremos la clase, no miremos el defecto; miremos sus ojos, profundicemos en la mirada de cada ser humano, entremos en contacto con su ser interno y conoceremos el contenido verdadero tras la fachada.
Siempre me he sentido fascinado por las miradas intensas de ojos que dejan ver el alma que llevan dentro, cuando me encuentro con alguien así me da lo mismo como sea o que pinta tenga exteriormente, lo único que veo es su alma desde la mía y algo mágico sucede. En esos momentos puedes sentir la energía que emana del corazón y que es capaz de hacerte llorar de felicidad.
Una mirada así no se olvida jamás y te acompaña siempre, especialmente en los momentos más oscuros de nuestra propia alma. Es en esos momentos cuando ese recuerdo nos ilumina y nos calma.
Estoy seguro de que os ha pasado alguna vez y seguro que comprendéis lo que quiero decir, pero si aún no lo habéis experimentado, buscad en los ojos de las personas que aparezcan en vuestro camino, porque un día podréis experimentar la magia de dos almas que se encuentran.

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