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sábado, 29 de abril de 2017

XII

  



Era noche como cada día,
un cálido frío atravesó las palmas cerradas de sus manos abiertas
y el corazón encogido suspiró pereza.
Hastío que vuelas deprisa
entre lechos de hielo y crueldad soñolienta,
agazapado entre ruido 
perdido el norte en la pena.
Extraño camino que detienes los pasos que sueñan,
llenando de olvido
recuerdos que piensan.

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