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sábado, 1 de abril de 2017

NATURALEZA VIVA




Escuchar el silencio, la lluvia, el viento, las pisadas sobre un manto de hojas secas, el diálogo de los pájaros, de los insectos, de algún mamífero oculto entre los matorrales.
Recorrer el cielo estrellado y percibir su movimiento.
Meter los pies en el agua de un riachuelo perdido, oculto a los ojos de la prisa.
Sentarse bajo el ramaje tupido de un árbol y mecerse al son de sus ramas.
Tumbarse sobre la hierba y sentir el latido del suelo en el cuerpo.
Tocar, respirar, sentir lo que nos mantiene vivos, lo que nos moldea, lo que nos transforma.
Sentir la energía que late, sentir la vida de la totalidad que habitamos.


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