¡Adiós dulzura!
Noche llena
de castillos encantados.
Mil doncellas de amargura,
bajo el manto de la luna desvestidas.
A través de la mirada descarnada,
bajo el suelo de la calma,
resurgía una mañana
de pereza consumida.
Encontrados los recuerdo que murieron,
morirán olvidados este día.

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