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sábado, 17 de septiembre de 2016
EL FONDO BAJO LA FORMA
La historia de este buda es digna de leyenda o serviría para el argumento de una película.
Todo se remonta a los años 30, cuando junto a las orillas del Chao Phraya (el río que atraviesa Bangkok) se derribó un templo en desuso. Se encontró en su interior un buda de yeso con un diseño poco agraciado. No se plantearon destruirla, por lo que representan estas estatuas, así que la trasladaron al Wat Traimit, un templo de poca importancia , junto al barrio chino de Bangkok, a las afueras de la ciudad. La estatua estuvo casi 20 años a la intemperie bajo una simple chapa de metal para protegerla de la lluvia. No querían destruirla, pero tampoco tenía ningún valor y la dejaron abandonada como un trasto viejo.
Años después, cuando se realizaban las obras para construir el nuevo templo, se inició su traslado. La grúa que la sostenía se rompió y la estatua cayó al suelo, allí se quedó mientras una tormenta nocturna descargaba un fuerte aguacero sobre ella. Al día siguiente se dieron cuenta de que el estuco se había roto por algunas zonas dejando al descubierto una pintura dorada. Tras retirar el recubrimiento la sorpresa fue mayúscula al comprobar que escondía una estatua de oro macizo.
Estar delante de ella y pensar que, durante más de 200 años, permaneció oculta bajo una gruesa capa de yeso sin que nadie se acordara de lo que escondía, da mucho que pensar. Por sus formas y características, se deduce que su origen proviene de la antigua capital de Ayutthaya y que fue escondida en Bangkok para protegerla de los saqueos producidos durante la invasión birmana. Los lóbulos de las orejas, muy alargados y el ancho de sus hombros, hace pensar que representa algún príncipe del antiguo reino de Tailandia.
La estatua mide 3 metros y pesa 5,5 toneladas. Aparentemente no hay demasiada vigilancia dentro del templo, pero si uno se fija bien hay cámaras camufladas por todas partes. Robarla tiene que ser una tarea complicada, porque no cabe por la puerta y dicen que se construyo el templo con la estatua en su interior.
El templo que lo contiene (Wat Traimit) se llama en realidad Wat Traimit Witthayaram Wora Wiharn y es realmente curioso, porque lo único que contiene en su parte superior es la estatua. Su decoración lujosa y brillante en color oro y rojo realzan la belleza del buda.
Lo ideal es visitar este lugar cuando está vacío de turistas, es entonces cuando del silencio surge la reflexión calmada, la paz interior y uno se da cuenta de que nuestro paso por la vida es como la historia de ese buda.
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