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viernes, 23 de septiembre de 2016

TRANSFORMACIÓN





La esperanza es el alimento que nos motiva cuando las dificultades aprietan, a pesar del esfuerzo que supone mantener viva su llama.
La lectura, sobre todo de temas relacionados con la filosofía o la historia, es una forma de descubrir que las circunstancias y los acontecimientos son ciclos que tienen una cierta duración y luego cambian.
El planeta tiene millones de años y su transformación se produce en cada instante, es una evolución permanente. Estoy seguro de que los cambios que se producen en nuestro planeta y en el Universo también, son cambios necesarios, forman parte del ciclo de la vida, del crecimiento, del desarrollo; son cambios a veces duros o traumáticos, pero imprescindibles.
Cuando uno mira al pasado de su vida sabe que muchas cosas han cambiado y si han cambiado antes, volverán a cambiar después. Necesitamos cambiar, porque las circunstancias cambian. La etapas son recorridos de duración indeterminada y finalizan cuando se completan. Es algo así como la maduración de un fruto; mientras no alcance su punto no se aprecia su sabor.
Si miramos una foto nuestra cuando éramos unos críos, nos damos cuenta del proceso de cambio físico que hemos experimentado. Si pudiésemos ver una foto de nuestro cerebro en la infancia y ahora en la edad adulta, nos volveríamos a sorprender, pero si pudiésemos ver una foto de nuestra esencia espiritual quedaríamos gratamente impactados. La mayor evolución de los seres humanos se produce en nuestro ser interno, ese ser que percibimos y que es tan difícil de concretar.
Basándome en la experiencia puedo afirmar que volver la vista atrás sirve para tener la certeza de que uno es más fuerte de lo que cree, los errores son oportunidades para mejorar, las dificultades son caminos de enseñanza y los enemigos la única forma de conocer al ser humano.
Estamos subidos en este tren, viajando por la vida, contemplando paisajes, visitando lugares y conociendo a muchas personas en nuestro camino; estamos aprendiendo. La experiencia de vivir es una oportunidad. Cuesta entender, sobre todo cuando uno sufre, que ese sufrimiento será algo positivo para nuestra evolución, pero lo es y sólo la distancia y el tiempo nos muestran el cambio.
En la historia de cada individuo, cual drama o comedia, se pierde o se gana, se sufre o se goza, se ama o se odia. Uno jura no volver a caer y cae, uno reniega y un día acepta.
A estas alturas de la "película" y a punto de cumplir un año menos, ya estoy en el descuento, quiero recordarme que aún hay esperanza, que el mejor maestro y el mejor amigo están dentro, que lo que se olvida no interesa y lo que permanece en la memoria del corazón es importante.
El dolor como el placer son instantes que van y vienen, dejan sensaciones y modifican el "paisaje", pero sobre todo forjan el Yo más profundo de cada uno, ese Ser que somos y que en su momento veremos con total claridad.



sábado, 17 de septiembre de 2016

EL FONDO BAJO LA FORMA




La historia de este buda es digna de leyenda o serviría para el argumento de una película.
Todo se remonta a los años 30, cuando junto a las orillas del Chao Phraya (el río que atraviesa Bangkok) se derribó un templo en desuso. Se encontró en su interior un buda de yeso  con un diseño poco agraciado. No se plantearon destruirla, por lo que representan estas estatuas, así que la trasladaron  al Wat Traimit, un templo de poca importancia , junto al barrio chino de Bangkok, a las afueras de la ciudad. La estatua estuvo casi 20 años a la intemperie bajo una simple chapa de metal para protegerla de la lluvia. No querían destruirla, pero tampoco tenía ningún valor y la dejaron abandonada como un trasto viejo. 
Años después, cuando se realizaban las obras para construir el nuevo templo, se inició su traslado. La grúa que la sostenía se rompió y la estatua cayó al suelo, allí se quedó mientras una tormenta nocturna descargaba un fuerte aguacero sobre ella.   Al día siguiente se dieron cuenta de que el estuco se había roto por algunas zonas  dejando al descubierto  una pintura dorada. Tras retirar el recubrimiento la sorpresa fue mayúscula al comprobar que escondía una estatua de oro macizo.
Estar delante de ella y pensar que, durante más de 200 años, permaneció oculta bajo una gruesa capa de yeso sin que nadie se acordara de lo que escondía, da mucho que pensar. Por sus formas y características, se deduce que su origen proviene de  la antigua capital de Ayutthaya  y que fue escondida en Bangkok para protegerla de los saqueos producidos durante la invasión birmana. Los lóbulos de las orejas, muy alargados y el ancho de sus hombros, hace pensar que representa algún príncipe del antiguo reino de Tailandia. 
La estatua mide 3 metros y pesa 5,5 toneladas. Aparentemente no hay demasiada vigilancia dentro del templo, pero si uno se fija bien hay cámaras camufladas por todas partes.  Robarla tiene que ser una tarea complicada, porque no cabe por la puerta y dicen que se construyo el templo con la estatua en su interior.
El templo que lo contiene (Wat Traimit) se llama en realidad Wat Traimit Witthayaram Wora Wiharn y es realmente curioso, porque lo único que contiene en su parte superior es la estatua. Su decoración lujosa y brillante en color oro y rojo realzan la belleza del buda. 
Lo ideal es visitar este lugar cuando está vacío de turistas, es entonces cuando del silencio surge la reflexión calmada, la paz interior y uno se da cuenta de que nuestro paso por la vida es como la historia de ese buda.

sábado, 10 de septiembre de 2016

¿QUÉ ES LA REALIDAD?

Stephen Hawking se pregunta en uno de los capítulos de su libro The Grand Desing (El Gran Diseño); ¿existe la realidad?
Hace unos años en Monza, Italia, se prohibió a los dueños de carpas doradas tener a sus peces en peceras curvas, porque, al mirar hacia afuera, el pez tendría una percepción distorsionada de la realidad
¿Cómo sabemos los humanos que tenemos una percepción correcta de la realidad?
Estamos seguros de ver la realidad y, sin embargo, cuando preguntamos a un grupo de personas sobre lo que ven, cada uno ve algo diferente.
Un vaso es un vaso, pero dependiendo de quien lo vea el vaso puede ser grande o pequeño, largo o corto, ancho o estrecho.
Recuerdo cuando leí el mito de la caverna de Platón:
Un grupo de hombres permanece recluido en el interior de una cueva, la única luz procede de una hoguera que proyecta sobre la pared las sombras de lo que ocurre en el exterior. Dentro de la cueva también se perciben los ecos de los sonidos procedentes del exterior.
Para esos hombres la única realidad que existe son las sombras y los ecos, creando así una realidad de sombras que hablan.
Uno de los hombres se aventura y sale de la cueva, encontrándose  con una realidad diferente.

Creemos que vemos la realidad, pero hay mucha realidad creada artificialmente.
Un mundo de perfección y belleza sería el mundo de la moda. Mujeres "perfectas": medidas, estatura, talla, pechos, piernas, caderas, etc ,"diseñadas" para crear tendencias que manipulen la percepción y con ello aumentar las ventas de productos.
Jovencitas que creen en esa realidad artificial y transforman sus cuerpos a costa de su salud, con el propósito de adaptarse al mundo irreal de un canon de belleza creado artificialmente por un grupo de empresarios de la moda.

Es muy fácil manipular a las masas.
Según los expertos en la psicología de masas, la visión que una persona tiene de su identidad depende de la capacidad para meditar sobre sus propias acciones, así como de la capacidad para responder a las acciones de los demás. Las teorías de la psicología de masas intentan explicar la influencia que ejercen las acciones de grandes grupos sociales sobre la identidad, el nivel social y el papel del individuo, reforzándolo o subvirtiéndolo, y cómo esa influencia repercute a la hora de participar en modas, tendencias, política, movimientos y religiones.
Curiosamente no es tan fácil manipular a un solo individuo. La perspectiva desde la distancia otorga claridad. Desde la claridad interior despejada de manipulación, la visión exterior se percibe con una magnitud que es imposible apreciar desde la masa.
En estos tiempos interesadamente convulsos, los individuos hemos de alejarnos de la masa si queremos conocer nuestra realidad interior, aquella dirección, opinión, visión, camino, que forma parte de la verdadera realidad que nos motiva en la vida, de esa realidad que, aunque difícil de vivir, nos hace ser conscientes de la peculiaridad de nuestro ser interior.