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sábado, 27 de febrero de 2016
SENTIR ES CREER, CREER ES CREAR
El Pensamiento Mágico tiene diferentes significados según que disciplina lo estudie.
La psicología lo define como la creencia errónea de que los propios pensamientos, palabras o actos causarán o evitarán un hecho concreto de un modo que desafía las leyes de causa y efecto comúnmente aceptadas. El pensamiento mágico puede formar parte del desarrollo normal del niño.
Dejando al margen la psicología, la magia forma parte de nuestro pensamiento y por ello, consciente o inconscientemente, deseamos que nos sucedan cosas extraordinarias, mágicas.
¿Quién no recuerda el cuento Aladino y la Lámpara Maravillosa? ¿Quién no ha deseado alguna vez encontrarse con un genio que le conceda tres deseos?
Nuestra mente es una máquina de desear y ,sobre todo y ante todo, la intensidad con la que nuestro corazón desea es la que pone en marcha la maquinaria que desencadena un acontecimiento mágico en nuestras vidas.
Una de las experiencias más desconcertante que alguien pueda vivir es encontrarse con lo que llamamos amor, encontrarse con la conexión entre dos almas que se reconocen y se complementan.
¿Cómo es posible que un punto en tu estómago te indique el estado de ánimo de una persona que no ves?
¿Cómo es posible que pienses en hablar con esa persona y, aunque esté a miles de kilómetros, te llame?
¿Cómo es posible que le digas o te diga, sin saber que pasa, lo que necesita cada uno en un momento determinado?
¿Cómo es posible encontrarse con alguien un día por casualidad y no poder dejar de pensar en esa persona?
¿Cómo es posible amar sin saber porque?
¿Cómo es posible que lo imposible suceda?
Todo esto parte de un deseo profundo, del mayor de los deseos, del deseo de encontrar el complemento que llene el vacío.
Cada uno sabe que es lo que llena su vacío: para unos es el amor, para otros la realización profesional en una carrera que desean con toda su alma, para otro un Ferrari, para otros la conexión espiritual...
Todo comienza con el mayor de nuestros anhelos, con nuestro corazón, con nuestro estómago, con nuestra alma deseando intensamente algo que nos llena y todos sabemos perfectamente qué es, aunque sea en el fondo más profundo de nosotros mismos.
Ahí comienza la magia, nosotros la creamos y un día sucede lo que parecía imposible.
Al Universo le da igual las consecuencias que pueda tener un deseo nuestro, lo único importante es que lo deseamos con las entrañas y por eso ocurre la magia.
Por eso para mí la magia es sentir, sentir es creer, creer es crear y lo digo con toda seguridad, sin ninguna duda.
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