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jueves, 18 de febrero de 2016
MÁS HECHOS Y MENOS PALABRAS
Conozco personas muy bien intencionadas, de buen corazón y con unos enormes deseos de ver una sociedad mejor, más justa y más evolucionada. Una aptitud sin duda admirable que comparto, pero no basta.
Estoy un poco harto de recibir postales motivadoras con frases aparentemente llenas de significado, no son más que ofimática barata de personas con buenas intenciones pero que carecen de los recursos necesarios para poner en práctica algo de lo que transmiten.
Estoy hasta los mismísimos de ver literatura barata en todas las redes sociales, hasta los mismísimos de coaching barato; útil sólo para cautivar las emociones de corazones vacíos y almas solitarias por necesidad.
El negocio de las redes sociales y de todas las páginas que viven de la atención permanente de los mundos emocionales de las personas, cuanto más sensibles más adictas.
Animo a la gente para que siga ciega ante el mundo real, a que se refugien en los mundos fantasiosos de frases motivadoras, redes sociales y demás gaitas, mientras la realidad avanza cada vez con más dureza, con más injusticia y más deshumanizada.
Cuando uno camina a oscuras, corre el riesgo de darse una buena hostia y, aunque la realidad duela, permanecer ajeno a ella sólo conlleva ceguera provocada.
Para los que gusten de la buena lectura, recomiendo el Tratado Sobre la Ceguera de José Saramago.
Gracias a los que me envían frases y documentos motivadores; cada día me motivan más para ver que la realidad es otra y que, para cambiar algo, hay que echarle huevos no palabras.
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