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lunes, 11 de enero de 2016

CARTA ABIERTA






CARTA ABIERTA A UN TALENTO REPRIMIDO

Desde que te conozco has sido un misterio para mí, tu personalidad es tan compleja como tus emociones, pero hay una faceta de ti que no me puedes ocultar: el talento que reprimes tras gruesos muros de miedo, complejos e inseguridades.
Por mucho que busques ahí fuera, has de saber que la llave está en ti. Ya sabes que es duro enfrentarte con todos los filtros que las vivencias te han proporcionado, pero es posible y necesario; especialmente necesario para tu desarrollo como ser humano que debe valorar por encima de todo sus peculiaridades y sus diferencias.
Son esas diferencias y peculiaridades de personalidad, de comportamiento, de valores… lo que te hace un ser único y capaz de superarte a ti misma, a ti mismo, de superar todos los obstáculos que sólo son tus filtros mentales dominados por una mente demasiado racional.
No busques apoyos externos, nadie hará por ti lo que tu sabes que tienes que hacer.
Deja el pasado y lo que ha pasado, ¿de qué te sirve la culpabilidad y las lamentaciones? ¿de qué te sirve dar vueltas a lo que debió ser, a lo qué deberías haber hecho…?
No lamentes tus errores, porque son esos errores los que también han colaborado para forjarte como persona. Eres lo que eres  gracias también al dolor.
Perder forma parte de la vida, nada permanece de la misma forma, todo cambia, es parte de la evolución universal.
Tienes una mente abierta para unas cosas, pero curiosamente  te mantienes firme e inamovible en la creencia de que todo es negativo por principio, de que si algo puede salir bien seguro que sale mal, le das un protagonismo especial a tu mala suerte.
Déjame decirte una cosa: la mala suerte no existe, existen las malas decisiones, pero incluso las malas decisiones son necesarias para aprender. Qué hubiese aprendido yo sin unos cuantos tropezones…
Cuando alguien hace referencia a un aspecto positivo de tu personalidad o te dice que tienes unos ojos preciosos o una sonrisa bonita o que transmites ser una buena persona… resulta que te sorprendes…
Eres así y mucho más. La imagen que tienes de ti misma, de ti mismo y esas mil escusas para no enfrentarte a la gente, son miedos irracionales cuyo origen está muy claro para mí: eres tan sensible que has asimilado los miedos ajenos, has empatizado demasiado y tu inexperiencia y posiblemente tus pocos años, contribuyeron en su momento a formar en torno a ti un muro de miedos ajenos identificados como propios.
No te voy a dar lecciones y menos voy a ejercer de psicólogo, no lo soy, pero si voy a ejercer de persona que desea ver como ese talento sale y se muestra en todo su potencial.
No temas a las personas, hay de todo en este mundo tan diverso. Tu sabes muy bien quien es quien, tienes un don para reconocer de que va cada uno, sabes como protegerte.
Las relaciones personales; empatizar, dialogar, mirar a las personas a los ojos y sobre todo confiar en ellas hasta que te demuestren lo contrario, es todo un aprendizaje que ayuda a ver desde perspectivas diferentes a la nuestra.
No caigas en la tentación de ocultarte entre redes para relacionarte, es muy fácil caer en eso, no hay nada como vivir la experiencia del cuerpo a cuerpo.
Te puedo decir que yo me he sentido decepcionado con algunas personas, pero sigo relacionándome y aceptando lo que se acerca a mi corazón y dejando al margen a los que buscan el interés en mí.
Tu eliges, tu decides, tu vida es tuya y, chica, chico ¡TU LO VALES!

viernes, 8 de enero de 2016

LOS OJOS DEL ALMA





La diversidad es riqueza. Las diferencias y peculiaridades de cada ser humano, de cada grupo social, de cada colectivo; nos aporta conocimiento, apertura de miras y evolución hacia un nivel superior donde el ser humano se transforma en algo mejor y más puro.
La realidad del ser humano no es vivir, existir o ser uno más del montón, la realidad del ser humano es transformarse individualmente, transformarse en su interior para mejorarse como especie y mejorar a sus semejantes.
No miremos el aspecto, no miremos la clase, no miremos el defecto; miremos sus ojos, profundicemos en la mirada de cada ser humano, entremos en contacto con su ser interno y conoceremos el contenido verdadero tras la fachada.
Siempre me he sentido fascinado por las miradas intensas de ojos que dejan ver el alma que llevan dentro, cuando me encuentro con alguien así me da lo mismo como sea o que pinta tenga exteriormente, lo único que veo es su alma desde la mía y algo mágico sucede. En esos momentos puedes sentir la energía que emana del corazón y que es capaz de hacerte llorar de felicidad.
Una mirada así no se olvida jamás y te acompaña siempre, especialmente en los momentos más oscuros de nuestra propia alma. Es en esos momentos cuando ese recuerdo nos ilumina y nos calma.
Estoy seguro de que os ha pasado alguna vez y seguro que comprendéis lo que quiero decir, pero si aún no lo habéis experimentado, buscad en los ojos de las personas que aparezcan en vuestro camino, porque un día podréis experimentar la magia de dos almas que se encuentran.

lunes, 4 de enero de 2016

UNA NOCHE EN NUESTRO CORAZÓN DE NIÑO





Recuerdo con nostalgia la esperanza y el deseo que ponía mi corazón en la llegada de la noche de reyes. A diferencia de la época actual, apenas treinta y tantos años atrás las cosas eran un poco diferentes; a los niños , los que tenían la suerte de tener reyes, solamente  les traían un regalo y con eso a jugar todo el año.
Había niños que, como yo, esperábamos la noche de reyes para ver si conseguíamos sorprender a esos personajes mágicos y pedirles un pequeño deseo.
Esa mágica noche había que irse a la cama antes de lo habitual y uno dormía con una mezcla de emociones, inquietud y prisa porque llegase el nuevo día.
Recuerdo como me despertaba durante la noche y descalzo corría a mirar por la ventana buscando alguna estrella que brillase más que las otras, entonces me quedaba mirándola fijamente y pensaba: saben que estoy aquí, saben lo que estoy pensando y mañana habrá algo bueno para mi también.
Creía firmemente en la magia de esos personajes, creía firmemente en que, pidiese lo que pidiese, me lo concederían, creía firmemente y sentía su afecto en mi corazón de niño.
Cuando amanecía yo llevaba un buen rato despierto. En mi casa no había árbol, ni belén, pero yo había creado mi rincón bajo una caja de cartón y ese era mi mágico mundo perfecto.
Allí siempre estaba lo que yo pedía y siempre pedía lo mismo, dentro de aquella caja de cartón, sólo y sin nada material, estaba el regalo más hermoso: sabía que no estaba sólo, sabía que algo cuidaba de mí, sabía que tenía y podía sentir el calor del amor más puro; el amor que emanaba de algo más grande y que siempre cuida de los que, aunque están solos, nunca dejan de ser niños.

sábado, 2 de enero de 2016

LOS GRANDES TERAPEUTAS




Si yo fuese psicólogo tendría a una mascota, perro o gato, presente en las sesiones de terapia con los pacientes, siempre y cuando ellos estuviesen de acuerdo.
Estos animales consiguen lo que no consigue ningún tratamiento; cambiarnos el estado de ánimo automáticamente.
En presencia de cualquiera de estos animales, si nos gustan o atraen, lo primero que notamos es un "calor" en el pecho, síntoma de que una emoción positiva está surgiendo. Seguidamente notamos como el afecto dirige nuestras manos para acariciarlos y centrar toda nuestra atención en ellos, haciendo que los pensamientos negativos o perturbadores desaparezcan.
Este tipo de animales, sobre todo el gato, tienen una sensibilidad especial para percibir las energías y tienen la capacidad de modificar los estados de ánimo, especialmente en los trastornos depresivos. Se puede decir que son los mejores antidepresivos naturales.
El contacto con su pelo desencadena en nuestro cerebro una descarga
de neurotransmisores positivos y eso se nota en la sensación de calma y bienestar que sentimos.
Por todo esto y por mucho más: pon una mascota en tu vida, pero si eres psicólogo entrena a una mascota y te ayudará mucho en las terapias con pacientes complicados.
Una de las mayores seguridades que uno tiene con una mascota es que, pase lo que pase, jamás te hará daño queriendo o por egoísmo. Sólo te pedirá un poco de atención, cuidados, un poco de juego y cariño. A cambio te dará amor incondicional. ¿Cuándo aprenderemos los humanos a amar a los nuestros de la misma manera?
El amor que pones en tu mascota es lo más gratificante que puedes dar y recibir.