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jueves, 10 de diciembre de 2015
LISTEN
Escuchar, no con los oídos, escuchar con el corazón.
Hablar, no con la boca, hablar con el corazón.
Transmitir y recibir, comunicar y sentir, empatizar.
No somos máquinas aunque nos comportemos cada vez más
de esa forma,
no carecemos de espiritualidad,
aunque ocultemos tras una capa espesa de superficialidad
nuestra energía creadora.
Somos seres que evolucionan léntamente,
consumiendo vidas y vidas hasta conseguir aprender,
hasta convertirnos en realidades que van más allá de un mundo material.
Somos algo más que apego,
aunque el apego sea nuestra fantasía salvadora en este mundo
material y materialista.
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