Decía Heráclito que todo lo que existe está sujeto a la ley del cambio, incluso aquello que aparentemente es más duradero.
Dentro de este flujo de cambio, cada ser consigue su esencia por oposición a otro ser, así todas las cosas son como consecuencia de esta lucha.
Si no se diera esta lucha entre contrarios la realidad se desestructuraría.
Pero esta lucha cambiante que se nos presenta no lo es todo, tras ella existe una unidad subyacente. Esta unidad es el primer principio y Heráclito lo identifica con el fuego.
El fuego, por tanto, es el principio del cambio a la vez que es la sustancia permanente bajo todo cambio y en este cambio se van generando el resto de sustancias.
Tras el cambio hay un ser común, la naturaleza, el fuego. Todo es fuego que se manifiesta en diferentes formas (distintas realidades).
Esta unidad hay que descubrirla a partir de la razón o LOGOS y no mediante la experiencia sensible. La razón descubre la ley Universal oculta en el cambio. Por tanto, el fuego genera el Cosmos de acuerdo con una razón que le es propia. Este Logos o Razón da unidad a toda la realidad, en la medida que todas las cosas participan del Logos. .
El Logos es la unidad de los opuestos, resultado de una tensión de fuerzas o elementos contrapuestos. La lucha es la norma o la ley del mundo y la unidad del Logos es la armonía, no entendida como síntesis que elimina la lucha entre contrarios, si no como unidad que subyace a la oposición y la hace posible.

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