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viernes, 27 de noviembre de 2015

ALGO MÁS QUE PALABRAS





Añoro aquellas tardes eternas
al calor de conversaciones interminables.
Añoro la melodía de los diálogos
entre corazones que despiertan al amor en brazos 
de las palabras.
Añoro cuando nuestros sentidos, abiertos de par en par,
percibían cada detalle del tiempo compartido y como
la memoria que nunca olvida, grababa a fuego en nuestros corazones
recuerdos para una vida.
Añoro sentir como mi alma bailaba al compás de la música que la tuya emitía.
Añoro el abrazo de tu comprensión y tu calma.
Añoro el beso de tus ojos en los míos.
Añoro las caricias de nuestro mutuo entendimiento
que sonaba a poesía compartida.
Te añoro, alma de mi alma, 
mi amor eterno que no es de un día.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

PEQUEÑOS GRANDES MOMENTOS






Son las 7.30 de la mañana y como cada día salgo de casa camino de la oficina, pero antes me entretengo durante un ratito en mi cafetería favorita con mis conocidos.
Nos saludamos efusívamente cada día, con esos manotazos que nos arreamos los tíos en la espalda. Yo que soy un poco canijo, he pensado más de una vez que un día de estos me van a mandar volando de una punta a otra de la sala.
Así somos los hombres, no andamos con medianías cuando nos entendemos bien.
Algunos días el diálogo al calor de un café se prolonga más de lo habitual, pero es que ninguno tiene ganas de irse. Hablamos y hablamos, arreglamos el país y el mundo, cosemos trajes a medida para aquellos que nos joden a impuestos y nos dan media hostia en la cartera cada vez que pensamos haber ganado algo más que de costumbre. Compartimos cuitas sobre nuestras respectivas ejecutivas, esas que dirigen la casa con tanto fundamento que mejor estamos fuera todo el día.
Los que tienen hijos ensanchan el corazón y muestran sin complejos su orgullo de padres, por muy capullo que sea el chico o la nena pre-adolescentes dando por saco todo el santo día.
Nosotros los currantes de a pié, de sol a sol y lo que haga falta por el bien de nuestras familias, nos consolamos y divertimos en la misma proporción cuando nos juntamos en esos ratos en el transcurso del día, con eso ya somos felices. 
De vez en cuando nos gusta perdernos y, si podemos, recordamos aquellos tiempos en los que la juventud nos permitía una cantidad ingente de alcohol sin consecuencias. Algunos ya no estamos para esas machadas y con dos copas nos vamos poco menos que a la UCI, pero de ilusión también se vive.
Que poco cuesta ser feliz, entenderse y disfrutar la vida en su simplicidad.
El calor humano, el diálogo, la confianza, la comprensión, el respeto, la sinceridad, el sentido común, el buen humor, la compañía, la solidaridad y el entendimiento; ¿qué más hace falta en esta vida para sentirse bien, para ser feliz?


jueves, 19 de noviembre de 2015

TODO CAMBIA, NADA PERMANECE



Decía Heráclito que todo lo que existe está sujeto a la ley del cambio, incluso aquello que aparentemente es más duradero.
Dentro de este flujo de cambio, cada ser consigue su esencia por oposición a otro ser, así todas las cosas son como consecuencia de esta lucha.
Si no se diera esta lucha entre contrarios la realidad se desestructuraría.
Pero esta lucha cambiante que se nos presenta no lo es todo, tras ella existe una unidad subyacente. Esta unidad es el primer principio y Heráclito lo identifica con el fuego.
El fuego, por tanto, es el principio del cambio a la vez que es la sustancia permanente bajo todo cambio y en este cambio se van generando el resto de sustancias.
Tras el cambio hay un ser común, la naturaleza, el fuego. Todo es fuego que se manifiesta en diferentes formas (distintas realidades).
Esta unidad hay que descubrirla a partir de la razón o LOGOS y no mediante la experiencia sensible. La razón descubre la ley Universal  oculta en el cambio. Por tanto, el fuego genera el Cosmos de acuerdo con una razón que le es propia. Este Logos o Razón da unidad a toda la realidad, en la medida que todas las cosas participan del Logos. .
El Logos es la unidad de los opuestos, resultado de una tensión de fuerzas o elementos contrapuestos. La lucha es la norma o la ley del mundo y la unidad del Logos es la armonía, no entendida como síntesis que elimina la lucha entre contrarios, si no como unidad que subyace a la oposición y la hace posible.


viernes, 6 de noviembre de 2015

ATAQUES DE PÁNICO






Muchas personas hoy en día padecen ataques de pánico, también conocidos como ataques de ansiedad. Un ataque de pánico es una experiencia muy intensa en la que sin razón aparente comenzamos a sentir miedo, angustia y sensaciones físicas como taquicardia, sudoración, adormecimiento de manos y piernas, dificultad para respirar, etc. En muchos casos quien lo padece no sabe lo que está ocurriendo y esto genera más miedo e incertidumbre. 
Cuando nuestro cerebro percibe un peligro, automáticamente dispara una respuesta de alarma conocida como de “huir o pelear”. Lo que hace es preparar al organismo para huir de la amenaza o si esto no es posible, para pelear y salvar nuestra vida.
La función de alarma produce un aumento de actividad de diversas funciones corporales como aumento en la presión arterial, intensificación del metabolismo celular, incremento de glucosa en la sangre, aumento en la coagulación sanguínea e incluso un aumento en la actividad mental. De igual manera la sangre se va a los músculos mayores, principalmente a las piernas, lo cual consigue una mayor concentración de energía que nos permite una escapada rápida si es necesario.  El corazón comienza a trabajar a una velocidad muy por encima de lo habitual, llevando rápidamente hormonas como la adrenalina a todo el cuerpo y a los músculos. El sistema inmunológico se detiene, así como todas las funciones no esenciales en el cuerpo,el objetivo es prepararlo para lo que pueda ocurrir: la huida o la pelea.
La música tiene, en el caso concreto de esta chica, el poder de actuar como medio de salida, de protección, de autocontrol, de mecanismo regulador de la angustia. Parece aportarle la seguridad necesaria  para afrontar una situación tan estresante como puede ser sentir concentradas sobre ella las miradas de cientos o miles de personas ante su actuación sobre el escenario.