Existe un proyecto , el Mars One, enfocado a colonizar Marte. A groso modo consiste en llevar al planeta rojo un grupo de humanos (cobayas) y que se busquen la vida guiados por los concienzudos pensadores de la tierra. Con el gobierno USA encabezando y coordinando el tinglado, la humanidad entera dará un paso más allá de nuestro planeta para engrandecimiento de la estupidez del homo- estupidus.
Y digo yo; tenemos un planeta habitable en su mayor parte, con un clima diverso pero soportable, sin necesidad de escafandras para caminar ni gravedad que soportar, tenemos oxigeno, agua, aire, alimentos y recursos suficientes para crear tres humanidades.
Tenemos zonas deprimidas, sin infraestructuras o contaminadas por los desastres que nosotros y nuestra avaricia han creado; Chernobyl es un buen ejemplo, pero también tenemos parajes que en su día fueron paraísos y que hemos destrozado. Un buen ejemplo de barbarie es África del Sur. Países como Sudan, donde la pobreza se mezcla con la contaminación de las aguas por empresas químicas que campan a sus anchas con el beneplácito del corrupto de turno.
Es empezar y no parar.
Cuando la gente de bien y con un mínimo de sentido común se pone a observar con un poco de objetividad y perspectiva, se pregunta: ¿qué nos pasa a los humanos? ¿estamos enfermos o qué?
Millones de euros, dolares, yenes, etc. para desarrollar un ecosistema en un planeta inhavitable a millones de kilómetros de una tierra hermosa y habitable.
Millones de fondos destinados a destruir países sólo para que unas compañías faraonicas ingresen en sus cuentas de resultados millones en beneficios.
Contaminamos las aguas para vender agua embotellada, sembramos patatas en el desierto mientras contaminamos fincas agrícolas ricas en sustratos, tiramos la mitad de la comida mientras medio mundo pasa hambre, esclavizamos a los más desfavorecidos por un afán ciego de consumismo. Los políticos se comportan como psicópatas carentes de sensibilidad, campan a sus anchas con nuestros votos y no les pedimos cuentas. Miles de casas vacías y fincas sin trabajar mientras la gente está sin trabajo y duerme en la calle.
Tiranos incultos dirigen empresas que contratan a estúpidos colmados de títulos que sólo sirven para estar sentados, asentando y manteniendo el mismo sistema generación tras generación y mientras tanto personas con ideas, ingenio, talento, creatividad e iniciativa... están en el paro o con depresión.
Medios de información dependientes del sistema corrupto, poniendo y quitando aquello que más le conviene, manipulando a la sociedad y la sociedad, a sabiendas de que está siendo manipulada, calladita y tragando.
La lista es interminable. Pero lo más aterrador no es la innumerable lista de incoherencias humanas, la falta se sentido común, la incapacidad para ver las soluciones; lo más aterrador es saber que no va a cambiar, porque el cambio sólo se produce actuando y no se actúa.
Ver a las nuevas generaciones con sus móviles, caminando fijos en la pantalla o enganchados a las tendencias impuestas en ropa, música, comportamientos, ect. es como para preocuparse.
¿Qué podemos esperar de personas que no piensan, que no sienten, que no tienen capacidad de alejarse del grupo y ver con distancia?
Soy optimista y pienso que todo cambiará. No sé como, puede que un día pase algo que nos haga cambiar, que nos saque de este túnel artificial de falso progreso, que nos coloque en el punto de partida para transformar los errores y crear prosperidad, bienestar y un futuro real esperanzador.
Mientras tanto ahí estamos, mirando a Marte.
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