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sábado, 29 de octubre de 2016

HUBO Y HABRÁ



Leyenda del Árbol de la Vida
En un recóndito lugar, nació y creció un gran árbol con raíces inmensas, ramas exuberantes y frutos ricos en nutrientes para todos los seres vivos. Tal era su tamaño que cientos de especies de aves se alimentaban de sus frutos y los hombres acudían para tomar semillas que  trasplantar y así poder alimentar  a sus familias. Además de alimento, aquel Árbol proporcionaba un fuerte poder de regeneración y de longevidad.
El Árbol de la Vida tenía un guardián que apuntaba todo lo acontecido alrededor y actuaba de moderador en caso de incidentes.  
Un pueblo guerrero se enteró de las propiedades del Árbol y acudió para arrancar las raíces y llevarlo a sus tierras con la intención de arrebatar a toda la humanidad la gratuidad de aquella fuente de vida y hacerla suya, cobrando en oro y plata a todo aquel que deseara tomar de sus frutos.
Los dioses creadores del Árbol de la Vida se enfurecieron por la avaricia, el egoísmo y la violencia de estos guerreros, así que enviaron un rayo para reducir a cenizas aquella magnífica planta que había alimentado y dado vida a tantas especies en la Tierra.
Las comunidades situadas cerca del emplazamiento sagrado, convocaron a los dioses para rogarles piedad con aquellos que siempre fueron respetuosos con el Árbol de la Vida. 
Los dioses fueron bondadosos y ordenaron a una bandada de pájaros que hiciesen resurgir las semillas de las cenizas provocadas por aquel rayo de fuego, esparciéndolas por todos los rincones de la Tierra. De este modo todos los habitantes podían alimentarse de los ricos frutos, aunque ninguno de ellos poseyese  la capacidad de regeneración y longevidad del original Árbol de la Vida.
Los dioses, no obstante, realizaron una promesa a los habitantes: concederían las propiedades regenerativas y de vida a los frutos de aquellos árboles cuando los hombres tuvieran el corazón limpio y fueran capaces de ser solidarios los unos con los otros.


Hubo un tiempo de conocimiento, una época donde la sabiduría crecía y se multiplicaba. Hubo un tiempo de filósofos, de pensadores, de humanistas, de inventores, de compositores, de matemáticos, de artesanos, de escritores, de escultores, de arquitectos y constructores, de carpinteros, de médicos, de magos, de duendes, de mitos, de leyendas, de santos, de guerreras... 
Hubo un tiempo de mediocridad, de oscuridad, de extremismo, de incultura, de superstición, de crueldad, de miseria, de ostracismo, de envidia...
Hubo un tiempo de avaricia, de ausencia de valores, de desprecio, de vacío...
Hubo una época depredadora donde nada bastaba, donde el deseo no se saciaba nunca, donde los recursos se agotaban, donde la "ceguera" reinaba, donde el dinero era lo único que importaba, donde los humanos eran números...
Hubo una época en cada época.


viernes, 21 de octubre de 2016

UN TAL "DON IMPREVISTO"

Cada vez que me siento delante del teclado tengo que decidir sobre lo que escribo hoy y no es fácil.
No es fácil porque son muchas las cuestiones que captan mi atención, unas más que otras, pero todas interesantes y curiosas para dedicarse durante un pequeño espacio de tiempo a teclear en una pantalla cuestiones que leen, cada entrada que publico, unas 17000 personas en todo el mundo.
No soy de fijarme en las estadísticas, pero me sorprende saber que tantas personas son capaces de detenerse a leer lo que un tío normal y corriente escribe en alguna parte del mundo.
Gracias por lo que me toca.


El tiempo pasa muy rápido, a veces parece volar. Tan pronto son las 8 am. como las 24 pm. y uno no ha sido consciente de que un día más la rutina lo ha ocupado todo.
Nos acostumbramos a  la mecánica cotidiana rápidamente. Me despierto a golpe de sonido estridente y circulo camino del baño, medio atontado, recién salido del sueño más o menos reparador. La primera meada, el afeitado si procede, el desayuno sin tiempo, el atasco de cada día, las ocho horas siguientes productívamente improductivas, la comida y más carga disfrazada de actividades; hijos, socialización, contactos, negocios... Un completo aturullamiento de rutina automatizada de la mañana a la noche.
Uno no se cuestiona nada de su coteidianeidad y vive sin vivir que decía Calderón, hasta que un día aparece Don Imprevisto y el frenazo que pegamos suena a trompo de película.
Detenemos el "vehículo", ahora sí, conscientes de que estábamos conduciendo y observamos detenidamente esa cosa tan curiosa, extraña, incatalogable y diferente que ha frenado nuestra loca y cómoda rutina. Un acontecimiento acaba de mostrarnos la vida, nos hace pensar, nos hace sentir, nos despierta, nos volvemos conscientes hacia dentro y hacia fuera.
Don Imprevisto tiene muchas formas; puede asustar, sorprender, alegrar, hundir, pegar sopapos, resucitar, poner límites, mostrar el pasado, mostrar el futuro, puede salvar o puede matar, pero lo que nunca hace es dejarte indiferente.
Don Imprevisto está dotado de la capacidad de transformar la vida de aquel que lo experimenta. Es un profesor, es un sabio, puede ser un tirano y parece un psicópata, porque no le importa el dolor que puede causar.
Lo curioso de Don Imprevisto es que aparece cuando le da la gana, eso sí; en un momento de tu vida has deseado que aparezca, nunca lo hace si no es requerido.
Las primeras actuaciones de Don Imprevisto descolocan tu orden; pasas de tener una vida organizada a ver que está todo patas arriba. Te muestra la realidad y de ti depende seguir en ella.
Cuando has visto la realidad y te das cuenta de la insatisfacción que te provoca, la única salida aceptable sería cambiar y convertir la realidad en aquello que te agrada, que te llena, que te hacer ser, que te hace crecer, que te mejora y lo que bajo ningún concepto puedes hacer es ignorarla o mantenerte en el estado que tienes.
Si lo haces pensando que no puedes hacer otra cosa, tal vez sea cierto y no puedas hacer otra cosa, en ese caso vete pensando que te has autosentenciado. Jamás, ni un sólo día del resto de tu vida volverás a descansar. Mientras persistas agonizarás lentamente y tu mismo desearás que todo acabe cuanto antes.
Si Don Imprevisto se presenta en tu vida, mírale. Cambia lo que tengas que cambiar aunque duela y crecerás, mantente en lo mismo y te destruirás lentamente.
Si ha venido es para hacer su trabajo y no se irá mientras no esté concluido. Ante él sólo existen dos opciones, tu elijes cuál quieres.

viernes, 14 de octubre de 2016

MIRANDO A MARTE

Existe un proyecto , el Mars One, enfocado a colonizar Marte. A groso modo consiste en llevar al planeta rojo un grupo de humanos (cobayas) y que se busquen la vida guiados por los concienzudos pensadores de la tierra. Con el gobierno USA encabezando y coordinando el tinglado, la humanidad entera dará un paso más allá de nuestro planeta para engrandecimiento de la estupidez del homo- estupidus.
Y digo yo; tenemos un planeta habitable en su mayor parte, con un clima diverso pero soportable, sin necesidad de escafandras para caminar ni gravedad que soportar, tenemos oxigeno, agua, aire, alimentos y recursos suficientes para crear tres humanidades.
Tenemos zonas deprimidas, sin infraestructuras o contaminadas por los desastres que nosotros y nuestra avaricia han creado; Chernobyl es un buen ejemplo, pero también tenemos parajes que en su día fueron paraísos y que hemos destrozado. Un buen ejemplo de barbarie es África del Sur. Países como Sudan, donde la pobreza se mezcla con la contaminación de las aguas por empresas químicas que campan a sus anchas con el beneplácito del corrupto de turno.
Es empezar y no parar.
Cuando la gente de bien y con un mínimo de sentido común se pone a observar con un poco de objetividad y perspectiva, se pregunta: ¿qué nos pasa a los humanos? ¿estamos enfermos o qué?
Millones de euros, dolares, yenes, etc. para desarrollar un ecosistema en un planeta inhavitable a millones de kilómetros de una tierra hermosa y habitable.
Millones de fondos destinados a destruir países sólo para que unas compañías faraonicas ingresen en sus cuentas de resultados millones en beneficios.
Contaminamos las aguas para vender agua embotellada, sembramos patatas en el desierto mientras contaminamos fincas agrícolas ricas en sustratos, tiramos la mitad de la comida mientras medio mundo pasa hambre, esclavizamos a los más desfavorecidos por un afán ciego de consumismo. Los políticos se comportan como psicópatas carentes de sensibilidad, campan a sus anchas con nuestros votos y no les pedimos cuentas. Miles de casas vacías y fincas sin trabajar mientras la gente está sin trabajo y duerme en la calle.
Tiranos incultos dirigen empresas que contratan a estúpidos colmados de títulos que sólo sirven para estar sentados, asentando y manteniendo el mismo sistema generación tras generación y mientras tanto personas con ideas, ingenio, talento, creatividad e iniciativa... están en el paro o con depresión.
Medios de información dependientes del sistema corrupto, poniendo y quitando aquello que más le conviene, manipulando a la sociedad y la sociedad, a sabiendas de que está siendo manipulada, calladita y tragando.
La lista es interminable. Pero lo más aterrador no es la innumerable lista de incoherencias humanas, la falta se sentido común, la incapacidad para ver las soluciones; lo más aterrador es saber que no va a cambiar, porque el cambio sólo se produce actuando y no se actúa.
Ver a las nuevas generaciones con sus móviles, caminando fijos en la pantalla o enganchados a las tendencias impuestas en ropa, música, comportamientos, ect. es como para preocuparse.
¿Qué podemos esperar de personas que no piensan, que no sienten, que no tienen capacidad de alejarse del grupo y ver con distancia?
Soy optimista y pienso que todo cambiará. No sé como, puede que un día pase algo que nos haga cambiar, que nos saque de este túnel artificial de falso progreso, que nos coloque en el punto de partida para transformar los errores y crear prosperidad, bienestar y un futuro real esperanzador.
Mientras tanto ahí estamos, mirando a Marte.


sábado, 8 de octubre de 2016

"NIÑOS EN LA NORMALIDAD"





Hace unos días conocí de primera mano una iniciativa que un grupo de abuelos había puesto en marcha y que personalmente me encanta.
Un grupo de mayores de sesenta años ha decidido enseñar a niños entre seis y doce años los juegos de su infancia.
Con esta iniciativa personas jubiladas están empleando su tiempo de una forma útil en varios aspectos. En primer lugar tenemos el contacto social intergeneracional tan importante para el desarrollo y tan escaso en nuestra sociedad, en segundo lugar nos encontramos con una liberación para unos padres que, por diversos motivos, carecen del tiempo necesario para compartir juegos o experiencias de ese tipo y en tercer lugar consiguen que unos críos conozcan y experimenten la frustración, el afecto, la confianza, la cercanía y toda una serie de experiencias que el juego de grupo y contacto aporta.
Cuando yo era pequeño los niños nos criábamos en la calle, aparentemente nadie se ocupaba de nosotros, pero siempre había algún mayor vigilando que todo estuviese bien.
Los pueblos eran sitios seguros, porque la gente estaba pendiente de los niños aunque no fuesen suyos.
En la actualidad los niños no pueden jugar tranquilos ni en los parques. Estamos acotando su independencia, su desarrollo, estamos poniendo televisores y móviles para que vegeten ante una pantalla y transformándolos en enfermos adictos a una tecnología poco sana.
En mis tiempos los niños hacíamos trastadas, nos rompíamos literalmente los morros a tortas, los más revoltosos sacábamos de quicio a padres, profesores y todo vicho viviente, pero eso era lo normal en un niño sano. Cuando un niño se estaba quieto y no armaba líos, mal asunto, algo le pasaba.
Parezco un abuelo y no lo soy, pero en unos años hemos cambiado tanto esta sociedad que hemos pasado de tener niños movidos a tener niños parados, de tener inquietos a tener estáticos...
Estamos creando niños robotizados, intolerantes a la frustración, de recompensa inmediata, de palabra escasa, carentes de empatía por falta de contacto social y socializador, de palabra abreviadísima y de rabía y frustración mal canalizada. Estamos creando enfermos mentales en cantidades industriales.
Cuando uno lee o escucha que un crío se ha suicidado, que el bullyng (acoso escolar), que los trastornos del comportamiento en menores, etc, se pregunta: ¿cuál es la base sobre la que estamos creando el futuro de nuestros hijos?, SU FUTURO, con NUESTRA COLABORACIÓN.
Educamos los padres, los profesores, los legisladores, los medios de comunicación... por tanto es una labor conjunta de toda la sociedad.
En la prevención de riesgos lo primero que se enseña es a PREVENIR, pues en la educación yo pienso que la prevención, la base, está completamente descuidada y es lo más importante.
Muchos de mis conocidos tienen hijos y sus hijos, seis, diez, doce años, ya tienen móviles, pero no saben qué es "la cadeneta", "el escondite", "el pañuelo", "el pilla-pilla", "las canicas",etc, no saben qué es cortar el pelo al perro del cartero o esconder la hostia al cura, no saben qué es subirse a un árbol, no saben qué es un varagazo o un azote bien dado. En su infancia crecerán super protegidos y nada les faltará; su paga, comida en el plato, las cosas recogidas, ropa, juguetes, móviles y tecnología por un tubo... Estarán en casa de sus padres hasta que se casen o poco menos y todo les será dado hasta que la vida empiece a "dar guantazos" y entonces, ¿qué hacemos?
Volviendo al principio, creo que iniciativas como la expuesta anteriormente hacen albergar la esperanza en que, por lo menos, algún grupo de niños crecerá con normalidad.


sábado, 1 de octubre de 2016

"EL GRAN MOTOR"




La emoción es necesaria, es útil, libera nuestra alma de peso e inunda el entorno de dicha. No seríamos nada sin la capacidad de emocionarnos.
Hoy, en estas páginas, quiero emocionarme transcribiendo un poema del gran Martín Galas:

"Quiero Ser"

Quiero ser en tu vida
algo más que un instante, 
algo más que una sombra
y algo más que un afán.
Quiero ser en ti misma
una huella imborrable
y un recuerdo constante
y una sola verdad.
Palpitar en tus rezos
con temor de abandono, 
ser en todo y por todo
complemento de ti.
Una sed infinita
de caricias y besos,
pero no una costumbre 
de estar cerca de ti.
Quiero ser en tu vida
una pena de ausencia
y un dolor de distancia
y una eterna amistad.
Algo más que una imagen
y algo más que el ensueño
que venciendo caminos llega,
pasa y se va...
Ser el llanto en tus ojos
y en tus labios la risa, 
ser el fin y el principio,
la tiniebla y la luz
y la tierra y el cielo...
y la vida y la muerte...
Ser igual que en mi vida
has venido a ser tú.


Algunos corazones, heridos de muerte, se resisten a morir. La fuerza de eso que llamamos amor es tan grande, tan transformadora que si algo puede salvar y salvarnos, sin duda será el amor.
Todo se comprende, todo se perdona desde él.
Si tenemos la gran suerte de tener un corazón capaz de amar a pesar de las heridas, entonces estamos salvados. Superaremos el dolor, el miedo, la ira... lo superaremos todo, porque tenemos lo más grande que un ser humano puede experimentar.
Dichosos aquellos que son capaces de comprender que el amor no tiene nada que ver con el sexo o con la pareja.
Dichosos aquellos que saben que amar es entregar, no a una persona, a diferentes seres.
Dichosos aquellos cuya fuente de amor es tan grande que son capaces de hacer brotar lágrimas de amor en sus ojos.
Dichosos aquellos que no temen tocar con manos cargadas de sentimiento, ni mirar con ojos de compasión, porque de su manantial de amor llegara el consuelo para quien lo recibe.
Dichosos aquellos que sólo poseen palabras de afecto, de ternura, de consuelo.
Dichosos aquellos capaces de escuchar el sufrimiento con amor, porque en presencia del amor el dolor desaparece.
Dichosos aquellos que mueren amando.