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sábado, 28 de mayo de 2016

BATALLAS DEL CORAZÓN




Sombras que van y vienen,
penumbras desafiando la racionalidad
del espíritu desbocado.

Momentos de rebeldía
entre batalla y batalla, 
a solas con el recuerdo
de tu  ausencia,
presente
en cada partícula de vida que respiro.

Dudo de lo que no fue
y sigue siendo
a pesar de la distancia,
a pesar de los silencios,
a pesar de los pesares.

Penumbra del desconcierto,
silencio que trepa por mis entrañas.
nubes de negra pena,
lamento de verde llama.
Pasos bajo el cielo dormido,
suspiros que anhelan tus brazos.


jueves, 26 de mayo de 2016

EL DÍA QUE ME VALLA




El día que me valla 
me vas a echar de menos,
porque ya no tendrás a nadie
que te acaricie el pelo.

El día que me valla
recordarás esas noches
que me tuviste en vela
por culpa de los reproches.

El día que me valla
no me busques en tu cama,
sólo hallarás el frío
que te recorra la espalda.

El día que me valla
no me regales tus besos,
porque ya no estará mi alma
para cogerlos al vuelo.

sábado, 21 de mayo de 2016

LO QUE NO TE MATA...






Y ahora... ¿qué?
De tanto en cuanto algunos tenemos que enfrentarnos a esta pregunta después de que un "terremoto" pusiera patas arriba nuestros cimientos de arena.
En el fondo uno sabe que vive una fantasía, aún así sigue apegado y avanza a ciegas sin querer ver, sin querer escuchar "eso"  que avisa desde el interior de uno mismo.
La cuestión es que no es la primera ni la segunda vez que se nos derrumban los "castillos en el aire" y volvemos a edificar, a crear, con una base peligrosa.
Si miro hacia atrás puedo ver que "la placa tectónica" sobre la que se asienta mi existencia se ajusta cada siete u ocho años, provocando un terremoto de proporciones más o menos devastadoras dependiendo de la edad y los recursos para afrontarlo.
No ha sido lo mismo enfrentar el terremoto a los siete que a los catorce que a los veinte, también porque la carga de vivencias que puede provocar un terremoto a los siete no es lo mismo que la carga de uno a los veinte o a los cuarenta. Cuanto más edad mas devastadores son, sobre todo si no quieres ver las señales y hacer caso a lo que la intuición te dice.
Cuando uno se da cuenta de la magnitud que tiene la sacudida, se acojona bastante, sobre todo porque los "terremotos existenciales" de cada uno no duran segundos; no sabes exactamente cuando comenzó todo y no sabes cuando terminará o como saldrás del proceso.
Basándote en experiencias previas, puedes animarte y te repites una y otra vez: -no es el primero y otras veces lo he superado-, aunque la sacudida que estás viviendo y padeciendo te deje al buen optimista que llevas dentro para pocas aventuras.
Si tuviese que hacer un pronostico del desenlace pondría un punto y final, pero con los datos que me proporciona la experiencia, aunque la esperanza esté desaparecida, el optimismo medio muerto, los sueños acabados, el corazón partido y el alma buscando otro cuerpo, creo que todo se puede superar.
Las heridas se curan, dejan cicatrices y proporcionan una gran lección de vida, aunque sea un alto precio a pagar.
Lo que me preocupa del dolor es saber que grado de tolerancia uno puede desarrollar, aunque también sé que las personas lo experimentamos de diferentes formas. Cada uno es cada uno para todo.
Incluso en los momentos más duros, en alguna parte de mi ser, siento que estos procesos forman parte del crecimiento, de la evolución, como he dicho antes, del aprendizaje.
Todos pasamos por situaciones y cada uno con sus recursos, puede enfrentar las adversidades de una u otra forma, en la mayoría de los casos se superan y las personas salimos fortalecidas, mejoradas interiormente, en definitiva: crecemos.




sábado, 14 de mayo de 2016

EL CUERPO DICE LO QUE LA BOCA CALLA








“La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma”
Bach
El resfriado “chorrea” cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta “tapona” cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir
La diabetes invade cuando la soledad duele.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo es intolerable.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Y tus dolores callados…?  Cómo  hablan ellos en tu cuerpo?
Pero cuidado… elige qué hablar, con quién, donde, cuando y como!!!

Elige alguien que te pueda ayudar a organizar las ideas, armonizar las sensaciones y recuperar la alegría.

Todos precisan saludablemente de un oyente interesado.

Pero todo depende, principalmente, de nuestro esfuerzo personal para hacer que sucedan mudanzas en nuestra vida!!! Si yo vi más lejos, fue por estar de pié sobre hombros de gigantes.
Isaac Newton



Así es, por desgracia y por suerte.
Somatizamos las vivencias de nuestras emociones y de nuestros conflictos no resueltos, es por eso que el cuerpo dice lo que la boca calla.
Es curioso experimentar un cuadro de síntomas, inexplicables a primera vista, acudir al médico, hacer mil pruebas y encontrarse con un resultado que indica una salud perfecta.
Conocí la historia de X hace algún tiempo y me dio mucho que pensar.
X padecía del estómago; ardores, gases, reflujo gástrico y todo o casi todo le sentaba mal. Me contaba que tenía temporadas en las que no le "entraba" la comida. Curiosamente esas etapas coincidían con un aumento de las preocupaciones y un incremento considerable del estrés.
Acudía al médico y todo estaba bien, es decir; no había nada físico que provocase ese cuadro de síntomas que él experimentaba.
Como casi siempre que uno quiere arreglar algo, X "tomó el toro por los cuerno" y buscó en la "medicina emocional"; acudió al Dr. psicólogo.
Después de un tiempo y una inversión en salud mental o espiritual, X dejó de sentir las molestias de su estómago. La causa estaba en la rabia, en la impotencia y la ira que un conflicto del pasado le estaba generando.  Tuvo que verlo, sentirlo, ponerlo sobre la mesa y enterrarlo en el perdón para que sus síntomas desapareciensen.

La definición que más me gusta y la que considero más acertada para la psicología es la que proviene del griego: está compuesta por dos voces, 
Psique= alma
Logos= estudio o tratado 
La psicología, por tanto, es la ciencia que estudia las facultades del alma humana.
Algunos consideran que el alma está en el cerebro, yo no sé que pensar al respecto.
Puedo reflexionar sobre el tema desde un punto de vista personal y creo que en algún lugar del Ser, como un conjunto complejo de capas, "algo" dirige la orquesta, pero la música suena porque todos los componentes tocan al unísono en perfecta armonía. Si un músico desafina, el concierto se resiente.

Cuando uno experimenta algo físico y no ve causa aparente, después de descartar patologías, es conveniente revisarse el "alma", el "anima", el sentir del corazón y dejar que nos hable, que nos cuente dónde aprieta el nudo. Si hemos de invertir tiempo y dinero en descubrir que pasa, será una buena inversión, posiblemente la mejor que hagamos en nuestra vida.


sábado, 7 de mayo de 2016

COMUNICACIÓN CONSCIENTE





¿Qué haría yo sin palabras?
Nunca lo había pensado, porque las palabras están ahí y son como el oxígeno; no somos conscientes de que existe y sin embargo gracias a él vivimos.Con las palabras me pasa lo mismo.
 La palabra en mi vida es tan importante como el oxígeno que respiro, es el lenguaje que las emociones emplean para expresarse.
Cuando no encuentro la palabra exacta, mi propio mensaje se queda incompleto y lo que deseo transmitir no me reconforta.
Cuando me transmito una idea y mi corazón la comprende, se genera un estado de plenitud dentro de mí y es entonces cuando puedo compartirlo. Lo comprendo, comprendo la emoción y puedo compartirla para que el receptor la comprenda también.
Para mí es muy importante la comunicación, pero no la comunicación vacía. 
La comunicación se da entre un emisor y un receptor que transmiten y reciben estímulos a través del lenguaje verbal y no verbal. Es muy importante prestar atención, porque es la única forma de conocer, comprender y sentir el mensaje del otro en toda su naturaleza.
En una conversación consciente la "caja de resonancia" interna nos indica en que nivel de conexión estamos con la persona que tenemos en frente o al lado.
Curiosamente la primera "palabra" para comenzar una conversación es una mirada.
Yo siempre recuerdo la primera vez que me sonrieron unos ojos, eso me abrió el corazón y la palabra.
Esa mirada me lo dijo todo y mi corazón, antes que mi mente, lo supo, por eso las palabras que intercambié más tarde con esa persona tenían tanto significado y por eso, un encuentro así, no se olvida jamás; quieres a esa persona en tu vida  y en tu corazón para siempre.
Cuando nos encontramos y nos dejamos ser, cuando dialogamos conscientemente, cuando dejamos al corazón sentir las palabras que expresamos y recibimos, entonce se produce el milagro de la comunicación plena, la comunicación que nos llena, que nos enriquece, que nos nutre, que nos hace crecer.
Echo de menos este tipo de comunicación, porque se está sustituyendo por palabras vacías y comunicación virtual, lo que en mi opinión es la forma más rápida de deshumanizar y transformar lo que somos en necesidad de llenar vacíos. 
El vacío que crea la falta de comunicación, de buena comunicación, de plena comunicación, enferma y genera patologías.
La próxima vez que mires a los ojos, hazlo con la intención consciente de comunicarte con la otra persona y verás como cambian las conversaciones y la forma de relacionarte.