Palabras pensadas sin sentir,
heridas sentidas sin expresar.
Noches eternas bajo el amparo de una mirada vacía,
perdida en el dolor de este corazón roto.
Miserias que no cesan de perturbar los incontable momentos
de una vida que no acaba, que no empieza,
que no es nada.
Contemplo los puños rotos
de tanto golpear la impotencia que devora
cada pequeño rayo de esperanza
que quiere nacer en este,
cada vez más,
espacio habitado por el dolor y soledad.

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