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sábado, 21 de enero de 2017

"LA MEMORIA DEL OLVIDO"








Bajo este cielo de nubes negras un rayo se intuye.
Dormido en la desilusión,
la brisa se lleva el rostro de la memoria perdida.
Los sueños trepan por el árbol de la melancolía
camino del infinito,
abrazándose a las ramas repletas de historias.
Allí,
donde la vida se confunde con la sombra,
las caricias son espinas en forma de sentimientos disfrazados.
Princesa que vuelas lejos del castillo,
hoy los suspiros ya no suenan.
Bajo este cielo de nubes negras un rayo se intuye,
mientras las palabras se consumen en silencio.

domingo, 15 de enero de 2017

"EL BESO DE LA CAZADORA"





La pasión de mi gata es cazar.
Desde bien chiquita apuntaba maneras, así que lo primero que aprendió fue a cazar mi mano cuando intentaba acariciarla.
A pesar de su instinto, es consciente de la intensidad que emplea al morder o sacar las uñas: sabe muy bien que mi mano se muerde con cariño y cuidado, aunque a veces la locura se adueñe del juego.
Para todos los demás objetos no hay límite y por tanto me puedo encontrar con una pelotita, hecha de papel de plata, acechada como si fuese un ratón, la escoba asaltada y mordida con ímpetu o con el reparto de mis papeles por el suelo del salón.
Ahora que andará por los seis meses, su grado de perfección consigue mantenerme ensimismado ante el repertorio de movimientos, estrategias, agilidad y concentración que emplea para sus juegos de caza o para cazar alguna pobre mosca que se cuela por casa.
Su paciencia con las moscas no tiene límite y es capaz de mantenerse el tiempo que sea necesario observando sus movimientos, sus recorridos, hasta que encuentra el momento y el sitio adecuado, entonces, con un preciso movimiento de pata, deja a la mosca lista para el sepelio.
Ha crecido muy rápido, demasiado, que diría un padre al contemplar a su hijo.
Parece que fue ayer cuando entró en mi vida y ya es toda una adolescente.
Como recuerdo aquella bolita de pelo que cabía en la palma de mi mano... Apenas un mes plagado de miedo y ahora que todos los fantasmas han desaparecido, me tiene fascinado su mirada curiosa, fijamente centrada en mis ojos y que, cada día más, parece mirar desde una perspectiva completamente desconocida para mí: pura magia.
A veces, entre mirada y mirada, salta hacia mi cara como si pretendiese cazarme. Me quedo quieto sin apartarme y justo se detiene ante mi nariz con un tierno maullido para, seguidamente,olerme la boca y rozar sus bigotes contra mi barba como quien da un beso; un beso de cazadora.

sábado, 7 de enero de 2017

"¿APOSTAR...? : ¡SIEMPRE!





Esta es la historia de un recién casado en la ciudad de los casinos: Las Vegas.
Nuestro protagonista se despierta a media noche y no es capaz de conciliar el sueño. Mientras deambula por la habitación, ve una ficha de cinco dólares en la mesilla de noche. Decide entretenerse un rato y baja al casino del hotel. Apuesta su ficha de 5 dólares al número 17 y gana. De repente se encuentra con 175 dólares. Entonces, apuesta sus 175 dólares de nuevo al número 17 y vuelve a ganar. Y eso sucede una y otra vez, hasta que consigue casi cinco mil dólares. El joven está encantado con su suerte: apuesta de nuevo y vuelve a ganar. ¡Ya casi tiene un millón de dólares! Él quiere apostar de nuevo al número 17, pero el director del casino no lo permite. Es demasiado.
El joven no está dispuesto a cortar una racha tan buena y decide ir a otro casino cercano, donde vuelve a apostar y vuelve a ganar una y otra vez.
Es ya muy tarde, y nuestro protagonista decide que ya es suficiente:"Voy a apostar por última vez".
Coloca todo su dinero al número 17 y lo pierde...¡todo!.  El joven permanece atónito ante la ruleta. Después, regresa al hotel, donde le espera su mujer.
-¿Dónde estabas?
-No podía dormir y bajé al casino. Hice una apuesta...
-¿Y cómo te ha ido?- pregunta su joven esposa.
El marido piensa durante un instante su respuesta y contesta:
-Bueno...bien. Sólo he perdido cinco dólares.
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Nos pasamos la vida apostando, ganando y perdiendo a rachas, porque la vida es una gran juego donde no vale ser conservador, donde nada puede permanecer quieto, donde asumir riesgos es tener la seguridad de que algo pasará, ignoramos qué, pero probar es vivir y vivir es aprender.