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sábado, 13 de junio de 2015

LA SOMBRA DE UNA DUDA


Momentos para un día


...bajó la mirada ante la contundente profundidad de su reproche y,
 tras ocultar su inseguridad en el amplio espacio de su miedo,
 una lágrima de tristeza inundó la esperanza acurrucada
 en el pequeño espacio de su corazón.
Habían transcurrido un par de horas, pero la melancolía se resistía y,
parapetada tras un sin fin de excusas, mantenía su capa espesa sobre
el pensamiento impotente y cansado.
Martín suspiró, se recostó sobre el tronco, cerró los ojos y miró tan dentro de si como pudo.
Lentamente dejó que la brisa serena le calmase y, por fin, descansó.

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