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viernes, 16 de enero de 2015

LA ABUELA JUANA



Entra sigilosa, ligera, suave y amable,
me sonríe siempre de forma sincera y cordial.
Autentica en esencia y presencia,
curtida en años de trabajo duro y buen hacer.
Siento gran afecto por ella y con gusto la beso cada vez 
que me visita. 
Su sola presencia despierta mi ternura.
Se ha convertido en mi entrañable debilidad, 
la alegría de mis días y el recuerdo amable
en los momentos difíciles.
Tiene 76 lozanos años y el espíritu de una niña 
que me hace feliz cada vez que me mira.

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