Crear es transmitir emociones que, de una u otra forma,
quieren salir.
El amor, la pasión, la angustia, los celos… El dolor más
profundo y la felicidad más absoluta, se concentran en un momento sobre un
soporte y surgen formas, palabras, imágenes que son fragmentos de nuestra
propia esencia, de nuestra propia alma.
El pincel en la mano es la extensión de una energía que se
transforma en el cuerpo y crea composiciones en un lenguaje imposible de
ignorar, porque todos somos capaces de percibirlo y sabemos lo que sentimos al
verlo, al leerlo, al tocarlo, al saborearlo.
Es nuestro ser interno el que se transforma y transforma
todo lo que crea, el que baja al “infierno” y sube al “cielo, el que muestra de
que estamos hechos en realidad los humanos.
Esto es lo que significa mi obra; nacer y morir cada día, en
cada pincelada, en cada pensamiento, en cada palabra expresada con sentimiento,
en cada mirada al interior de un complejo y maravilloso Universo.